Por Silvia Núñez Hernández
10 de marzo de 2015

Tal vez para el señor José Luis Gamboa Arenas, utilizar su espacio radiofónico para calumniar, menospreciar y dirimir sobre una situación de las que no tiene bases ni sustento es método constante, pero que lo ubica en los periodistas amarillistas y faltos de ética. Tal vez esto le deje buenas regalías. Prestarse a los poderosos haciendo campañas de desprestigio, podemos decir y asegurar que a muchos seudo periodistas les resulta muy sustentable.

Podemos aplaudirle su sagacidad de convertir lo real a una historia ficticia y llena de calumnias. Es muy lamentable que utilice su espacio para pisotear la memoria de una persona que en este momento ya no se puede defender porque fue asesinada, como es el caso de Luciano Enrique Ayil Gamboa, quien encontró la muerte al ponerse en las manos del seudo médico cirujano, Juan Carlos Bravo Soriano el cual operaba en el Hospital de Alta Especialidad de Veracruz.

Al parecer al señor Gamboa Arenas no le molesta llevar a su auditorio un periodismo amarillista y falta de ética. Una persona realmente profesional, un real comunicador serio y responsable, jamás hablará de un tema del cual no tiene elementos. Es decir, le preguntamos a este sujeto, en donde están las pruebas médicas de Luciano Enrique Ayil Gamboa que destacan que este era un alcohólico y que llevaba la vísceras destruidas. No las muestra porque simplemente no existen.

Gamboa Arenas habla del finado como si lo hubiera acompañado a las “borracheras”. Como si lo hubiera escoltado a sus estudios médicos. Su dicho, al parecer se centra en un lucrativo comentario a favor de ese seudo cirujano, Juan Carlos Bravo Soriano, que no dudamos en lo absoluto le haya solicitado que intentara desacreditar y pisotear –sin moral alguna- la memoria de un difunto –que por cierto él mató-. Pero para su infortunio, su familia y amigos –que para su desgracia señor Gamboa son muchos- saben de la infamia que acaba de derramar, pues a todos nos consta con sustento, que todo lo que dijo de él es una literal mentira.

Señor José Luis Gamboa Arenas, le quiero precisar tres puntos importantes con relación a la nota que usted comentó ese día.

El primero, qué el hoy finado Luciano Enrique Ayil Gamboa, fue literalmente asesinado por parte de Juan Carlos Bravo Soriano y que derivado de ese homicidio, hoy existe una denuncia levantada en la Agencia Segunda del Ministerio Público Investigador bajo la averiguación previa 1272/2013. También advertirle que existe una recomendación de la Comisión Estatal de Derechos Humanos (CEDH) con número 29/2014 expedida el 22 de septiembre del 2014, donde exige la indemnización económica a la esposa e hijos, como reparación del daño patrimonial y moral ocasionados de la pésima intervención del médico cirujano Bravo Soriano en contra de mi cuñado. Existe una determinación del Juez quien le giró una orden de aprehensión. Si no es culpable, entonces ¿Para qué se ampara?

Qué lo que ustedes comentaron y dieron como un hecho, son calumnias pues no tienen las pruebas médicas en la mano que avalen su dicho. Fabricar la tesis que Luciano Enrique Ayil Gamboa era un “alcohólico” y que derivado de ello, llegó con las vísceras destruidas, le podemos decir y asegurar señor Gamboa Arenas, que dicha información es absolutamente infamia de parte de ustedes. Si tienen documento que lo respalde, entonces le exigimos la presenten ante la autoridad; de no hacerlo, entonces locutor, podemos asegurar que su medio difunde información falsa y difamaciones.

Mi segundo punto, señor José Luis Gamboa y no menos importante que el anterior, es que usted permita que este tipo de información sin sustento alguno se difunda en su medio. Yo soy directora general del portal de noticias AGN Veracruz y jamás le permito a mis colaboradores que sin prueba alguna o documentos que lo avalen, manejen información sobre hechos de esta índole. Si usted lo permite, luego entonces podemos casi asegurar que está utilizando su medio para difamar, calumniar y emitir falsos testimonios sobre personas o como en el caso de Luciano Enrique Ayil Gamboa ya no se pueden defender por estar muertas en manos de un mal médico.

Afortunadamente señor Gamboa, mi cuñado tiene familia que siempre dará la cara por él, porque siempre fue una persona honrada, digna y sin los problemas a los que usted y su colaborador intentan difamarlo. Con todo esto, puedo crear una imagen de usted y su medio. Puedo decir con elementos, que su campaña de prepago promovida en  contra de Luciano Enrique Ayil Gamboa es subsidiada por el gobierno del estado, quien por ser mi familia y al ser considerada una servidora  como una periodista incómoda para el sistema a la cual usted sirve, preste su espacio para calumniar sin ningún tipo de moral. Espero que nunca un familiar suyo vea interrumpida su existencia a causa de un mal cirujano como Juan Carlos Bravo Soriano. Le aseguró que todo se regresa, la justicia es básica y contundente. Somos los terroristas de nuestro propio destino y puedo asegurarle que más tarde o más temprano la vida pasa la factura por prestarse a este tipo de infamias. Es inexorable, no falla.

El tercer punto y último señor Gamboa y con esto termino. Otra mentira que su reportero –que por cierto, yo en su posición lo cesaría por mentiroso y calumniador- es que aseguró que los compañeros periodistas que dieron cobertura de la comparecencia del asesino de mi cuñado, fueron pagados por Jaime Téllez Marie. Le aclaro que los colegas fueron invitados por mí, yo los convoqué y asistieron principalmente porque la información es de interés público y ellos si saben hacer su trabajo. Es muy grave que su colaborador diga una mentira a su audiencia al intentar manchar la imagen de mis colegas periodistas y sembrar la idea que son unos vendidos, cuando al parecer señor Gamboa, el único vendido en esta historia, es su colaborador quien sin pruebas y sin sustento, lanza una historia absolutamente falsa con la finalidad de proteger al homicida, Juan Carlos Bravo Soriano -por ser un seudo médico- le dio muerte a Luciano Enrique Ayil Gamboa.

¿Hay que preguntarle a su reportero cuánto le pagó Juan Carlos Bravo Soriano por difundir mentiras sobre Luciano Ayil Gamboa? Tal vez si usted no se enteró del trato, entonces quiere decir que el “fulanito” se le está yendo para el “monte” sin pasar su correspondiente parte.

El hoy finado junto con su viuda, María Teresa Rodríguez Durand y sus dos hijos adolescentes, son las únicas víctimas de esta historia y no ese seudo médico. El día de hoy, los veracruzanos deberán estar agradecidos de que la familia de Ayil Gamboa haya procedido en su contra. Con esto impedirán que Bravo Soriano vuelva a matar a otro persona como lo hizo con Luciano Enrique Ayil Gamboa el pasado 04 de noviembre y que 16 días después le originaron la muerte.

 

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