Finalmente, este martes se dio el relevo tan anunciado en la Secretaría de Finanzas del Estado.

No es que haya mucha gente que se lamente de que Audirac salga por la puerta de atrás de esta dependencia, salvo sus corifeos, por supuesto. Y no hay muchas personas que se lamenten de su despido porque este sujeto tiene una pésima reputación por lo realizado al frente del Orfis durante el sexenio de la fidelidad, donde obligaba a los alcaldes a realizar auditorías a sus ayuntamientos, con una serie de despachos contables bajo el control de este siniestro personaje.

Solo así eran exonerados de los malos manejos de muchos de ellos. Por supuesto, las auditorías las cobraba muy caras porque había que salpicar al de arriba, según comentarios de los enterados. Pero ocurre que en solo poco más de 4 años, ya son seis los que han desfilado como responsables por ese despacho, lo que demuestra claramente el tamaño del desastre que se vive en el área financiera de la prosperidad.

Parece un despacho maldito el de esa secretaría. Nadie ha durado mucho. Unos porque decidieron correr antes de que la lumbre los alcanzara, otros porque nomás no pudieron con la responsabilidad y algún otro por mañoso, por no pasar corriente. En fin, Veracruz vive sin duda la época mas negra de su historia, con un gobierno integrado en su mayoría por corruptos, por hampones de cuello blanco.

Un gobierno hundido en el descrédito y en la inoperancia, sin gobernabilidad, donde todos hacen lo que quieren. Un gobierno de sordos, de irresponsables, de cínicos;  con funcionarios que han saqueado los recursos de la sociedad. Tal pareciera que los veracruzanos le debemos algo al destino para pagarlo padeciendo las tres últimas administraciones integradas por bandoleros.

Algo tenemos que hacer para deshacernos de estas lacras, por el bien de todos. Es hora de que los ciudadanos actuemos.