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Por Mussio Cárdenas
12 de marzo de 2015
* Avanza el desafuero del alcalde de Medellín  * ¿Por el crimen organizado no?  * “Héctor no es mi vocero”, dice Pepe Yunes  * Se ahonda ruptura con Duarte  * San Samuel Muñoz y la agresión  * La Sucesión Bringas y la operación con Construplaneación  * Manuel Bringas y el asunto fiscal  * Fidel sacrifica a Chagra  

Histriónico, Luis Ángel Bravo Contreras llegó al Congreso de Veracruz. Buscaba reflectores. Llevaba su egolatría, la metrosexualidad. Y nada más. Olvidó que en un juicio de desafuero, como en una instancia legal, cuentan las pruebas, y los hechos, y sobre todo, la verdad.

Nada nuevo llevó al Congreso donde se desahoga el juicio de desafuero contra el alcalde de Medellín de Bravo, Omar Cruz Reyes, sobre quien pesa la imputación de ser el autor intelectual del crimen del periodista Moisés Sánchez Cerezo, levantado y asesinado el 2 enero en El Tejar.

Nada nuevo llevaba. Y así lo decía. “Culín” llegó a cubrir el procedimiento, refrendar el argumento, reiterar lo sabido, su hipótesis de que el editor del semanario “La Unión” había entrado en conflicto con el alcalde panista por sus críticas a los abusos de poder, la falta de servicios públicos, el incumplimiento, las obras de mala calidad y la inseguridad y violencia.

Sustenta su caso en “acusaciones de oídas”, versiones de uno de los cuatro detenidos, Clemente Noé Rodríguez Martínez, un supuesto sicario que dice que otro sicario le comentó que el chofer del alcalde había pedido “el favor” de que desaparecieran a Moisés Sánchez.

Dice el famoso “Culín”, fiscal general de Veracruz, que su hipótesis es válida y que “en la historia del Derecho veracruzano no existe un solo caso donde un actor intelectual es detectado por pruebas materiales directas”.

Revoluciona así Luis Ángel Bravo Contreras la investigación ministerial, basado en que Clemente Noé Rodríguez afirma que un cómplice del que no conoce su nombre, sólo que le apodan “El Harry”, le comentó que un tal Meneses, supuestamente Mario López Meneses, escolta y chofer del alcalde, le había dicho que levantaran al periodista.

Suena inverosímil pero es real la osadía de Luis Ángel Bravo. Y dice “Fis-Culín” que se vale, que la técnica de investigación lo soporta, que así se llega al autor intelectual del crimen. Todo un caso para John Katzenbach, quizá “Historia de un Loco”, quizá “Un final Inesperado”, quizá “El Hombre Equivocado”.

Nada llevó el fiscal del régimen duartista al Congreso, expectante medio Veracruz, por el camino que toma el desafuero del edil de Medellín, un panista al que repudian en su partido, al que defiende sólo la cúpula del PAN, que se acomodó en cuanto pudo con el gobernador Javier Duarte de Ochoa, que aparece en fotografías de campaña con los Yunes azules.

Sobre Omar Cruz Reyes pesa la sospecha desde que los familiares de Moisés Sánchez Cerezo revelaron que el periodista les externó que había recibido una amenaza del alcalde. Le iban a dar un susto, dijo tres días antes del levantón. Y el susto se convirtió un crimen.

De ahí se agarró el fiscal Luis Ángel Bravo. Desechó cualquiera otra línea de investigación. Centró la pesquisa en el sospechoso a modo que tuvo a la mano. Convenientemente olvidó que Moisés Sánchez era periodista pero también organizó los grupos de autodefensa ante la pasividad de la policía y la impunidad de criminales que solían perpetrar asesinatos y secuestros en El Tejar, congregación de Medellín.

“Culín” Bravo Contreras tenía argumento para seguir la hipótesis del crimen organizado pero la evadió. Desoyó el llamado de Reporteros Sin Fronteras, de Artículo 19, de diversas organizaciones que exigían acciones para localizar con vida a Moisés Sánchez y luego, tras el hallazgo de su cuerpo, en Manlio Fabio Altamirano, justicia para el comunicador.

Rehuyó todo. Soslayó la sospecha sobre los narcos que operan en la zona conurbada Veracruz-Boca del Río- Medellín, afectados por el llamado de Moisés Sánchez Cerezo a que se instaurara el Mando Único Policial.

Bravo Contreras dejó de actuar y sólo lo hizo cuando la prensa crítica de Veracruz interesó a Artículo 19; logró que el hijo del periodista, Jorge Sánchez Ordóñez, dialogara con el entonces procurador Jesús Murillo Karam, y que éste dijera que la Procuraduría de Veracruz no había realizado ninguna investigación y que habría que seguir otras pistas; que el caso se planteara ante el Alto Comisionado para los Derechos Humanos de la ONU, y se exhibiera la negligencia del gobierno duartista ante un grupo de embajadores extranjeros en México.

Entonces apareció el cadáver de Moisés Sánchez Cerezo. Y entonces se centró el fiscal “Culín” en la hipótesis de que el alcalde Omar Cruz Reyes ordenó el levantón y asesinato del periodista, el undécimo asesinado durante el régimen de Javier Duarte.

Fuera de eso, no tiene nada. Y si lo tiene, lo oculta.

Construye su caso el fiscal sobre “acusaciones de oídas” y así lo lleva al Congreso de Veracruz donde se ventila el juicio de desafuero para retirarle al alcalde de Medellín la inmunidad y que pueda ser juzgado por homicidio.

Bravo Contreras no reforzó su caso ante un Congreso. Lo dejó intacto. Un mes después, no pudo aportar mayores testimonios ni presentó nuevos detenidos, ni datos que acreditaran que la orden partió del edil.

Lo exhibe, por ello, el abogado defensor, Sergio Vaca Betancourt Bretón, ex diputado y uno de los penalistas de mayor prestigio en Veracruz. Las “acusaciones de son de oídas”.

Sostiene Vaca Betancourt que el caso lo tiene ganado. Se basa en que en la declaración de Clemente Noé Rodríguez ante el juez quinto de Primera Instancia asegura que el asesinato de Moisés Sánchez Cerezo se debió a que calentó la plaza con sus denuncias y que al reforzarse la seguridad, les impidió vender droga.

Es un asunto de crimen organizado, sostiene Vaca Betancourt. Dice que los cuatro imputados: los policías José Francisco y Luigi, así como el escolta Martín López Meneses, en ningún momento vinculan al alcalde Omar Cruz con el levantón y asesinato del periodista.

“El crimen fue planeado por un grupo delincuencial”, dice Vaca. Y muestra lo contenido en el expediente: “Nos reunimos el catorce de diciembre (del año pasado) y no pudimos vender mariguana porque se puso muy caliente, el tal Moisés Sánchez, el municipio de Medellín, porque gracias a su exigencia llegaron las fuerzas armadas”.

Y enfatiza:

“Entonces dijimos: no podemos hacer negocio, no podemos estar en los puntos (donde vendían mariguana a niños y adolescentes). Nos reunimos nuevamente el primero de enero (de este año) y el dos de enero lo levantan y lo sacrifican”.

“Culín” dice que el alcalde Omar Cruz habría ofrecido a los narcos que le dieran un susto a Moisés Sánchez y a cambio les permitiría vender droga. Lo hicieron y se les pasó la mano.

¿Es o no es un asunto de crimen organizado?

Avanza el juicio de desafuero. En un par de días será votado. Acatará la mayoría priísta y sus aliados la orden del gobernador. Eso nadie lo duda. Violar la ley es una constante en el desgobierno duartista. No son diputados, son lacayos.

Y a todo esto: ¿cuál es el afán de Javier Duarte y su fiscal Bravo de que no se inmiscuya al crimen organizado en el asesinato de Moisés Sánchez? ¿Cuál?

Archivo muerto

 

“Héctor no es mi vocero”. Lo dice el senador José Francisco Yunes Zorrilla en respuesta al argumento de Héctor Yunes Landa sobre su salida del consejo político estatal del PRI, el domingo 8. Había esgrimido Yunes Landa que Pepe Yunes debió irse para no perder el vuelo a la ciudad de México y que no hay conflicto con el gobernador Javier Duarte de Ochoa. Eso afirma Héctor pero no es verdad. Le dice Pepe Yunes al periodista Edgar Hernández, autor de Línea Caliente, que dejar el evento priísta fue un acto calculado, un “acto de consistencia, un acto de congruencia con lo manifestado el 7 de enero y que mis diferencias con el gobernador son de a de veras”. Agregó: “Lo que pretendo es dejar muy en claro es que yo tengo un estilo distinto y que no coincido con la postura del gobernador Javier Duarte recrudecida en el mismo momento en que propuso un gobierno de transición de dos años”. Y algo más: “Mis definiciones han sido claras, mi respeto institucional también, pero no coincido en cómo se han venido aplicando las políticas públicas sobre todo en materia financiera donde hay muchas dudas y cuentas por aclarar”. Dos lecturas: la ruptura es real y se aleja del fidelismo y del duartismo, y exhibe al senador Héctor Yunes, quien da la impresión que ya volvió al redil o que sólo se puede radicalizar la posición cuando es de su conveniencia. “Héctor no es mi vocero”. Vaya frenón… San Samuel Muñoz de la Rosa se proclama blanca paloma, ignorante de la situación jurídica de las tierras que vende su cliente, Manuel Bringas Burelos, defensor de los derechos humanos urbi et orbi —para la ciudad y el mundo— y abre todos los frentes a su alcance acusando a autoridades locales y estales, incluso al fiscal Luis Ángel Bravo Contreras, de ser cómplices de sus enemigos y también de no prestarse a sus truculencias legales para apoderarse de terrenos que le son ajenos. Protagonista de un zafarrancho en el predio Los Almendros, se le ve encarar e iniciar la agresión hacia el tormentoso Alejandro Gutiérrez Cabrera, representante de la inmobiliaria Arkitektur, un iluso que imaginó que llevando a un puñado de empleados podría detener la invasión. Se observa en los videos que circulan en internet cómo enfrenta a Gutiérrez Cabrera, lo acusa de delincuente y lo agrede. Luego se trenzan a golpes. Intervino el Mando Único, que permanecía expectante. Detuvo a todos. Los llevó al ex penal de Palma Sola y se les aplicó la multa por incurrir en desorden público. San Samuel, el abogadazo, despotrica a mansalva. Se contradice. Asegura no importarle si el título de propiedad exhibido por Manuel Bringas es legal, luego dice que sí lo es. Grita y pontifica el santo patrono de los derechos humanos, pero no explica que el título de la Sucesión Bringas, con el que Manuel, su representado, justifica las ventas de terrenos en Los Almendros, dejó de tener validez en 2011. Prueba de ello es la escritura elaborada en noviembre de ese año con la cual se realizó una rectificación de medidas y los cuatro hermanos Bringas —Raúl, Dolores, Manuel y Bernardo— reconocieron que no quedaba un metro cuadrado más por repartir. Lo que se ha hecho posterior a esa fecha es fraudulento. La venta de tierras a gente incauta, es fraude. La venta mediante engaño, es fraude. Oculta San Samuel Muñoz la operación de los Bringas con Construplaneación. S.A. de C.V. Dice el santo abogadazo que su cliente fue obligado a suscribir la extinción del título de la Sucesión Bringas. Ajá. ¿Y también fue obligado a recibir 10 millones de pesos como consta en la escritura suscrita el 21 de enero de 2011 en un estado del centro del país? Sobre Manuel Bringas se ve venir una avalancha, otra tanda de denuncias, incluso una de tipo fiscal. Y todo gracias a San Samuel, el abogado de los Derechos Humanos … ¿Será que Fidel Herrera Beltrán todavía quiere a Roberto Chagra Nacif? Si así fuera no lo hubiera enviado a matadero, suplente del candidato del PRI, Rafael García Bringas, en la próxima contienda por la diputación federal por el distrito de Coatzacoalcos. No tiene mucho Beto Chagra, si acaso una estructura electoral de medio pelo, pero que representa mucho más que lo que trae García Bringas, amén de su cuestionable pasado: su incursión en la alcaldía, las obras fantasmas, una diputación sin pena ni gloria, un altercado con Gerardo Fernández Noroña. Y hasta ahí. De por sí difícil, el panorama se le complica al PRI por la candidatura de Gonzalo Guízar Valladares por el Partido Encuentro Social, cuyo suplente, Juan de Dios Sánchez Abreu, de la línea de Fidel y duartista declarado, denota que el ex gobernador de Veracruz juega a dos manos. Si Coatzacoalcos debe ser entregado a la oposición, que no sea al PAN ni a Morena, sino a una fórmula fidelista. ¿Y Beto Chagra? También es sacrificable…

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