Esta frase ya se repite en los corrillos políticos veracruzanos y del Distrito Federal con una asiduidad que convence, obviamente no porque corra como rumor sino porque los signos que la comprueban están a la vista: la entidad no crece económicamente, su producción industrial y la agropecuaria es menor al 1%, su deuda pública es desproporcionada con respecto a lo que se ha hecho y dejado de hacer, es tal el deterioro financiero que el gobierno ya empieza a tener problemas para pagar la nómina de sus empleados, existe desabasto de medicinas en los hospitales de salud, las carreteras y caminos veracruzanos no tienen mantenimiento, no hay obra pública y para acabarla cinco titulares en la Secretaría de Finanzas es un signo manifiesto del grave problema en las finanzas públicas.