Por José Miguel Naranjo Ramírez
19 de marzo de 2015 

El Juicio

El teatro documental de Vicente Leñero, no sólo sirvió para relatar, dramatúrgicamente, los acontecimientos contemporáneos de su vida, como es el caso de las obras: Pueblo Rechazado (1969), Compañero (1970), Los traidores (1978). Además, Vicente Leñero, a través de este teatro también llamado experimental, llevó a escena parte de nuestra historia, tal es el caso de la obra El Juicio, la cual narra todo el proceso jurídico que se efectuó contra José de León Toral y la madre Concepción Acevedo de la Llata, por el asesinato del General Álvaro Obregón.

En el año de 1928 el General Álvaro Obregón había sido electo Presidente de México por segunda vez, violando el principio de “Sufragio efectivo, no reelección”. En esos mismos años el país vivía una sangrienta batalla llamada “Guerra Cristera”: la Iglesia Católica Apostólica Romana, mediante diversas leyes había sido duramente censurada y limitada, la Ley Calles: “Castigaba cualquier manifestación externa de culto y limitaba el número de sacerdotes.”

Bajo esa intolerante realidad había por lo menos dos grupos claramente inconformes, por un lado los que estaban en contra de la reelección del General Obregón, y por otra parte, el pueblo católico de México por las intolerantes prohibiciones y ofensas que el Gobierno de Plutarco Elías Calles, influenciado por el General Obregón, había realizado contra la fe e institución católica.

En el contexto antes señalado, siendo un 17 de julio de 1928, el General Álvaro Obregón fue asesinado por un católico llamado José de León Toral. El Presidente electo murió al instante, el asesino fue detenido y posteriormente procesado, a partir del mes de julio hasta antes del 8 de noviembre. Sobre la muerte del General Obregón todo fue rumor, chismes, intrigas, acusaciones, etc. sin embargo, lo único oficial y no precisamente por ello verdadero, es lo que a continuación relataré.

Un viernes 2 de noviembre de 1928, se inició el juicio contra el asesino del General Obregón. De entrada, José de León Toral siempre declaró que su crimen fue para defender la fe católica. En la introducción de la obra de teatro, Vicente Leñero, sobre el juicio, comentó: “El juicio de celebró del 2 al 8 de noviembre de 1928 en el Palacio Municipal de la Villa de San Ángel, y en sus diarias ediciones el periódico Excélsior de la época reprodujo consecutivamente, como material informativo, las versiones taquigráficas de las respectivas audiencias. Tratando de alcanzar la mayor objetividad posible por lo que hace a la reproducción del hecho, la tarea de síntesis se realizó sobre estas versiones taquigráficas respetando, hasta donde la lógica y la claridad lo permitían, la sintaxis original de los parlamentos.”

La obra de teatro El Juicio está compuesta de dos actos, a pesar de que son varios los personajes que intervienen en el dialogo, el personaje que lleva la voz central es el acusado José de León Toral. Cuando al acusado lo obligan a declarar mediante las conocidas torturas inhumanas que realizan las autoridades, éste manifiesta que no dirá nada hasta que lo lleven con Concepción Acevedo de la Llata, mejor conocida como la Madre Conchita.

En el juicio la Madre Conchita, fue acusada como la autora intelectual del asesinado que ejecutó José de León Toral, se desarrollaran siete audiencias donde se podrán leer los cargos y descargos de las partes. En ambas partes lo que se puede encontrar es ignorancia, intolerancia e incongruencia, un ejemplo es cuando Toral está apunto de ejecutar el asesinato, en el primer acto en la audiencia realizada el 2 de noviembre declaró ante el jurado:

“Me extrañaba que no me temblara la mano para sostener el block. Yo no sé de dónde saqué esa tranquilidad; es decir, si lo sé: de Dios. Hasta tuve calma para pensar: Esto es lo último que voy a hacer, dentro de poco estaré muerto. Disparé el primer tiro a la cara y bajé la pistola sin saber ya cuántos tiros se dispararon. Dije: no te podrás quejar, ya te subí muy alto. Dentro de poco nos vemos.”

Interesante la posición acusadora del entonces Procurador de justicia Ezequiel Padilla, quien estaba muy interesado en comprobar que la Madre Conchita era la autora intelectual del crimen:

 “PROCURADOR.- No hay nadie entonces que haya influido en Usted… Sin embargo, ante los Magistrados del Tribunal Superior usted pronunció esta frase: consulta un papel. No tengo más que un cómplice, y ese cómplice es Dios. TORAL.- Sí señor, eso dije. PROCURADOR.- Exaltándose: ¡Ha convertido a Dios en asesino, contra todos los preceptos de la religión que profesa! TORAL.- No señor. PROCURADOR.- vamos al punto, ¿Tuvo usted temor, alguna vez, de que el General Obregón le causara algún daño? TORAL.- Me lo causaba como católico. No exclusivamente a mí, sino a todos los católicos. PROCURADOR.- ¿Lo mismo que puede temer del diablo? TORAL.- El diablo tiene quien le ponga un freno, y al General Obregón no había quién se lo pusiera.”

Estimado lector, todo indica que hoy en día, el diablo sigue teniendo más frenos que los políticos, finalmente, en la primera hoja de la obra El Juicio, Vicente Leñero transcribió la siguiente frase de Arthur Miller: “Casi siempre, los que conocen la verdad no la dicen, y los que dicen la verdad no la conocen.”

Leer la obra El Juicio, es un verdadero deleite, pero no espere un final esclarecedor, porque al igual que hoy en día como sucede en gran parte del país, todos los casos tienen un oscuro final y aunque contrario al ex Procurador de Justicia, yo no estoy cansado de escribir, pero ya me tengo que despedir.

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