Por José Miguel Naranjo Ramírez
04 de marzo de 2015

Los traidores

El próximo 27 de Marzo se festejará el Día internacional del teatro, y la mejor manera de festejarlo es trayendo a escena al gran escritor mexicano Vicente Leñero, quien lamentablemente falleció el pasado 3 de diciembre de 2014.

Despedir a Vicente Leñero leyendo su obra es la mejor manera de homenajearlo. Escribió novelas, crónicas, guiones cinematográficos, sin embargo, lo que en el presente mes conoceremos será parte de su dramaturgia, inaugurando el mes del teatro con la obra titulada: Los traidores.

Los traidores es una pequeña obra compuesta de un acto y diez escenas, es importante puntualizar, que ésta obra no la escribió Vicente Leñero de manera independiente como libro autónomo. Los traidores forma parte de la novela titulada Los Periodistas, sólo que en la novela el capítulo se llama: “Siete/ Los Inos (Regino, Bernardino y Juventino)” la cual fue publicada en 1978. Por lo tanto, la trama se puede leer como texto dentro de la novela o como obra de teatro independiente.

El teatro documental fue ampliamente desarrollado por Vicente Leñero, el escritor a través de su pluma dio a las experiencias inmediatas de la vida real una dimensión universal. Para Leñero el teatro: “Es un foro abierto en que discutir cosas que resultan polémicas.” Es por ello que: “El autor asume el desafío y reelabora la historia de lo inmediato, del presente. Su obra no corre el riesgo de caducar, porque no está sujeta a la moda o a la temporalidad del asunto tratado. Su teatro es una economía perfectamente articulada de modos de vida, costumbres y símbolos que le dan a su trabajo el rigor de la universalidad.”

Los traidores es el vivo ejemplo de lo antes señalado, porque la obra narra los acontecimientos posteriores al golpe contra la libertad de expresión, que el Gobierno mexicano realizó en el año de 1976, violando la libertad y autonomía del periódico Excélsior.

El periódico Excélsior fue fundado en marzo de 1917, por años fue el medio informativo más leído. La confianza del lector en el periódico se dio porque su posición era de una fuerte crítica contra los abusos del entonces sistema político mexicano priista, todo poderoso, único, hegemónico, autoritario, corrupto, etc.

El grupo que dirigía los destinos de Excélsior estaba conformado por prestigiados periodistas e intelectuales, entre ellos, Julio Scherer García quien fungía como Director, Hero Rodríguez Toro, Gerente General, Miguel Ángel Granados Chapa y Miguel López Azuara, eran Subdirectores, Vicente Leñero dirigía Revistas de Revistas y Octavio Paz la revista Plural, ambas pertenecían a la empresa Excélsior.

Después de ciertas maniobras perversas realizadas por el Gobierno mexicano encabezado por el entonces Presidente Luis Echeverría Álvarez, y en colaboración con algunos miembros del periódico, Julio Scherer salió de Excélsior y junto con él gran parte de colaboradores e intelectuales. Es a partir de este punto donde Vicente Leñero va a relatar a través de la libertad que otorga el arte, todo lo que sucedió en el periodo de un año, con la casa editorial Excélsior.

Regino Díaz Redondo, fue el sucesor de Julio Scherer y el principal aliado del Gobierno para operar el bajo golpe que le dieron al periódico Excélsior. En la obra de teatro, es el primer personaje que entra en escena manifestando lo siguiente:

“REGINO: Compañeros, queridos compañeros de la cooperativa de Excélsior, compañeros: como todos ustedes saben nos hemos reunido aquí para celebrar un triunfo más de nuestro movimiento de liberación que expulsó para siempre del periódico a la pandilla de mi compadre Julio Scherer. Terminaron ocho años de dictadura, concluyeron los tiempos del despotismo. Excélsior ha dejado de ser la isla en que la había convertido sus inicuos dirigentes, para regresar al camino de la concordia con la amada televisión, con los cordiales periódicos colegas, con los entrañables grupos del sector público y del sector privado que buscan el bien de la patria. No más ira, no más críticas, no más odio a este país que hoy como nunca necesita del optimismo y las buenas noticias de todos sus hijos. Vanos han sido los intentos de mi compadre Julio Scherer para desprestigiarnos. Vanos sus chismes al extranjeros. Vanas sus calumnias. El Presidente don Luis Echeverría ha pronunciado su última palabra y ha dicho que el golpe contra mi compadre Julio Scherer no fue un golpe desde fuera sino un golpe desde dentro que nosotros mismos le dimos porque se lo merecía. Lo acaba de decir el señor Presidente, y como el señor Presidente lo ha dicho, ésa y no otra es la verdad.”

Con el dialogo antes trascrito inicia la obra de teatro Los traidores. Por supuesto que todo poder que se instituye a través de la traición, corrupción, abuso de poder, etc., tendrá un presente y final lamentable, porque al poco tiempo empezó la lucha interna de los grupos por dirigir la empresa Excélsior y en plena competencia por el poder se describían de manera muy puntual:

“REGINISTAS: Traidores. Rateros. Ineptos. Cabrones. Vendidos. Miserables. Embusteros. Voladores. Estúpidos. Fascistas. Desgraciados. Maricones. Locos. Gobiernistas.” Y los del grupo opositor contestaban: “BERNARDINISTAS: Traidores. Rateros. Ineptos. Cabrones. Vendidos. Miserables. Embusteros. Voladores. Estúpidos. Fascistas. Desgraciados. Maricones. Locos. Gobiernistas.”

Mientras los grupos se insultaban y decían sus verdades, Vicente Leñero en la escena 10 escribió:

“Fuera de escena se escucha un ruido creciente, hasta volverse ensordecedor. Bernardino: ¿A qué te huele, Regino? Regino: Horrible. Del fondo y de los extremos laterales del escenario brotan caudalosas corrientes de excremento que empiezan a inundar rápidamente el sitio. Cooperativistas, reginistas y bernardinistas tratan de salvarse. Se provoca un tumulto. Gritos y maldiciones adlibitum. Cooperativista 1: ¡Es mierda! Cooperativista 2: Nos vamos a ahogar todos. Cooperativista 1: ¡Sálvese el que pueda! Cooperativista 2: Mierda, es Mierda. Gritos. Imprecaciones. Algunos tratan de nadar, pero la avalancha de excremento los sumerge. Regino: Me ahogo. Bernardino: Me ahogo. Juventino: Me ahogo.

La inundación de excremento es rápida y absoluta. Nadie logra mantenerse a flote. La última imagen es la de un tranquilo mar de color ocre en cuya superficie flota, como una balsa maltrecha, un letrero que reza: EXCÉLSIOR, EL PERIODICO DE LA VIDA NACIONAL.”

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