Por Armando Ortiz
02 de marzo de 2015

Finalmente la película Birdman de Alejandro González Iñárritu se llevó el codiciado Oscar a la mejor película en la 87ª edición de los premios de la Academia. El título completo de la película es Birdman o la inesperada virtud de la ignorancia y trata sobre Riggan, un actor que tuvo su época de oro donde participó en películas de gran éxito taquillero. Una de esas películas en las que obtuvo su mayor reconocimiento fue interpretando a Birdman, una especie de superhéroe a la manera de Batman que en lugar de murciélago era pájaro.

Para interpretar a este personaje Iñárritu buscó a Michael Keaton, a quien el papel le quedó como anillo al dedo, pues Keaton fue el primer Batman de película después de Adam West, nuestro Batman de la televisión. Al igual que Riggan, Michael Keaton un excelente actor andaba en los sótanos de la industria del cine americano, viviendo en la nostalgia de sus glorias pasadas.

En la película Riggan trata de recuperar su autoestima participando en Broadway en la puesta en escena de una obra de teatro basada en un cuento de Raymond Carver, “De qué hablamos cuando hablamos de amor”.

Raymond Carver fue un autor norteamericano que murió en 1978. La vida de Carver fue de lo más azarosa, nunca pudo librarse del alcoholismo, de hecho muchos de los personajes de sus cuentos reflejan esa angustia de no poder salir de las garras de ese vicio.

La literatura de Carver me fascina por su capacidad de síntesis, de observación, por el terror que imprime en sus personajes, sobre todo cuando la vida les deja en claro que para algunos no hay segundas oportunidades. Pero Carver no sólo es un profeta del desaliento, Carver en medio de tanto “realismo sucio” también nos hace un guiño optimista.

En su película Alejandro González Iñárritu hace la propuesta de montar en Broadway la historia de dos parejas que tomando ginebra en una tarde, hablan de sus relaciones amorosas del pasado. “De qué hablamos cuando hablamos de amor” es una reflexión sobre lo absurdo de pensar que la pareja que se tiene en el presente es el hombre o la mujer de nuestra vida. En la mesa de un antecomedor se encuentran dos hombres y dos mujeres. Dos parejas que se aman pero que, cada uno de los presentes, ya ha tenido una relación anterior.

Uno de los cuatro personajes de este cuento está consciente de esa disyuntiva amorosa. Dice que si él muriera seguramente su pareja se casaría con otro hombre y encontraría el amor, como lo encontró con él. En el cuento se habla de la tormentosa relación de una de las presentes con un hombre que juraba amarla hasta la muerte. Cuando la relación con ese sujeto se hizo insoportable ella lo dejó, pero él no la dejó a ella. La perseguía, amenazaba a sus pretendientes, los acosaba. Al final intentó matarse de un tiro, con tan mala suerte que no murió instantáneamente, sino que la cabeza se le hizo de doble tamaño por la lesión de la bala. Murió, pero la mujer que narra esa experiencia dice: “pero me amaba, a su manera pero me amaba”.

Al final, y como si se tratara de una fábula, uno de los personajes que es cirujano, que seguramente hacía operaciones del corazón, se siente con autoridad para explicar lo que es el amor. Él es quien cuenta la historia de unos ancianos a manera de fábula. Los ancianos chocaron su camper contra el auto de un joven de unos 20 años. El joven murió de inmediato, pero los ancianos sobrevivieron, quedaron con muchas lesiones, tantas que tenían todo el cuerpo vendado; estaban inmovilizados. El anciano sin embargo, a pesar de haber sobrevivido, estaba triste. Cuando el doctor le preguntó el motivo de su tristeza, el anciano le dijo que con tanto vendaje, con tanto aparato inmovilizador, le era imposible mirar a su esposa que se encontraba en la cama de junto. El anciano había salvado la vida, pero lo que en realidad le importaba era mirar a la mujer que amaba.

Riggan es como los personajes de Carver, un hombre en los límites, un hombre que tuvo su oportunidad y que vive en el terror de que esa oportunidad no se repita.

Freud decía que la cultura hace infelices a los hombres. La ignorancia sin embargo mantiene felices a muchos hombres. Es por ello que de alguna manera coincido con el subtítulo de la película de Iñárritu, la ignorancia es una virtud que mantiene tranquilos a los que ni siquiera saben que su oportunidad ya paso de largo; esos ignorantes son “como la mano de un ciego que sigue diciendo adiós a un tren que ya partió”.

 

Postdata 1: Sale libre Maryjose Gamboa

La tarde del viernes 27 de febrero por fin salió libre la periodista Maryjose Gamboa, quien estuvo cautiva por más de siete meses. Su liberación no significa que se le haya exonerado de cualquier culpa, de echo ella tendrá que seguir su proceso, pero lo hará en plena libertad. Por supuesto es una gran victoria para Maryjose Gamboa, porque la libertad, ya lo dijo el Quijote, “es uno de los más preciosos dones que a los hombres dieron los cielos; por la libertad así como por la honra se puede y debe aventurar la vida, y, por el contrario, el cautiverio es el mayor mal que puede venir a los hombres”.

 

Postdata 2: La Procuraduría queda mal…

Una autoridad federal puso nuevamente en su lugar el actuar de la Procuraduría de Veracruz, quienes desde un principio viciaron y alteraron el caso de Maryjose Gamboa. Mal queda el ahora Fiscal del estado, mal quedó también Javier Duarte de Ochoa a quien Maryjose sigue considerando el responsable de su injusto cautiverio. Otra vez, los funcionarios de Javier los siguen empinando.

 

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