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El PRI lidera las preferencias del electorado rumbo a los comicios para diputados federales del 7 de junio, con 32 por ciento de la intención de voto. Le siguen el PAN y el PRD con 22 y 14 por ciento, respectivamente.

El cuarto lugar lo disputan Morena y el Partido Verde, que obtienen 8 y 7 por ciento.

Así lo revela la más reciente encuesta nacional de Grupo Reforma, realizada a mil 62 adultos con credencial para votar vigente.

Según el estudio, el Partido Encuentro Social pasó de 0 a 4 por ciento en los últimos 4 meses, y se ubica, junto con Nueva Alianza, como la sexta fuerza política nacional.

Movimiento Ciudadano tiene 3 por ciento, mientras que el PT y el Partido Humanista obtienen 2 por ciento cada uno.

Estos son porcentajes de votación efectiva sin considerar al 21 por ciento de entrevistados que no revelaron alguna preferencia y 6 por ciento que anularon su voto en la encuesta.

Según el sondeo, casi la totalidad del electorado dice conocer al PRI, el partido del Presidente Peña, el cual cuenta con un 32 por ciento de opiniones favorables y 37 por ciento desfavorables.

Al preguntar de qué partido han visto más publicidad, 22 por ciento mencionó precisamente al tricolor, por arriba de quienes señalan al PAN, al PRD o al Partido Verde.

De acuerdo con una nota del periódico Reforma, el 31% de los consultados opinó que la publicidad de los partidos sí le sirve para decidir por quién votar, el 7 por ciento dijo que le es útil para decidir por quién no votar y el 59 por ciento afirmó que la publicidad no le sirve para tomar su decisión de voto.

El estudio revela cómo es percibido el Instituto Nacional Electoral: 26 por ciento cree que es un organismo independiente que vela por los ciudadanos, mientras que 65 por ciento afirma que el INE está controlado por los partidos políticos.

La encuesta indica que el 41 por ciento de los electores confía mucho o algo en el INE y 55 por ciento confía poco o nada en dicho organismo.

La encuesta nacional en vivienda fue realizada del 19 al 22 de marzo de 2015 a mil 62 mexicanos adultos con credencial para votar vigente. Fue realizada y financiada por el periódico Reforma.

Se empleó un muestreo probabilístico en múltiples etapas con base en el listado de secciones electorales del INE en 80 puntos del país. Las entrevistas se realizaron cara a cara y se utilizó el método de boleta secreta y urna para preguntar la intención de voto. El margen de error es de +/-3.0% con un nivel de confianza de 95%. La tasa de rechazo fue de 26 por ciento (673 personas que declinaron participar en la encuesta y 22 que suspendieron la entrevista, de un total de 2 mil 696 contactos).

Prevén alto abstencionismo

El domingo 5 de abril arranca la campaña electoral para renovar la Cámara de Diputados. El proceso en puerta tiene un desafío central: el abstencionismo cíclico de los comicios intermedios, que podría acentuarse con el desánimo social frente a los escándalos de corrupción partidista, una clase política cada vez más alejada de los reclamos ciudadanos y los llamados en Guerrero a boicotear la realización de las elecciones.

‘‘Hemos pasado de la gran apuesta de la transición a la democracia hacia una precarización de la democracia’’, advierte Álvaro Arreola, integrante del Instituto de Investigaciones Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y ex consejero electoral en el estado de México, según otra nota del periódico La Jornada.

Ello, porque ubica un gran desprecio de los partidos –encerrados en sus cápsulas burocráticas– hacia los ciudadanos, quienes no se sienten representados, o a veces los más empobrecidos sólo esperan la elección para obtener algún beneficio.

Además, sugiere que el escenario que se vislumbra en estos dos meses de campaña es ‘‘nebuloso’’, en el cual el factor de la inseguridad en estados como Michoacán o Guerrero refleja la debilidad institucional del sistema.

Para María Marván, ex consejera presidenta del desaparecido Instituto Federal Electoral, la campaña se inicia con un cansancio ciudadano por la simulación de los partidos, que no han respetado los periodos de precampaña e intercampaña.

A ello se añade la postulación de candidatos impresentables, estrechamente ligados a escándalos de corrupción y que permea a todos los organismos políticos. ‘‘Hay un alto nivel de descrédito por esos escándalos, lo que va en detrimento de los propios partidos y de los incentivos de la sociedad para ir a votar’’.

Históricamente, las elecciones intermedias han representado un reto en cuanto a los niveles de participación ciudadana. Cíclicamente, el abstencionismo ronda 60 por ciento en promedio, aunque a escala regional factores como la inseguridad suelen disparar esos índices, como sucedió en Ciudad Juárez, Chihuahua, en 2009, con 75 por ciento.

En Guerrero, en los distritos correspondientes a zonas de violencia, como Iguala y Acapulco, los porcentajes de abstención en 2009 oscilaron entre 70 y 74 por ciento; en Michoacán, los distritos de la Tierra Caliente también superaron 70 por ciento de abstención, muy por encima de 57 por ciento de la media nacional.

‘‘Veo con preocupación la situación de Guerrero, donde las condiciones económicas y sociales son peores que en la década de los 70, con la llamada guerra sucia: una pobreza desmedida, el narcotráfico ya presente, que disputa controles políticos y un escenario de debilidad institucional, donde el gobernador no existe’’, apunta Arreola.

En Michoacán hay otro escenario de confrontación que requeriría de políticos profesionales que entiendan que este panorama se puede deteriorar aún más. ‘‘No se puede hacer un proceso electoral con cordones de seguridad del Estado protegiendo candidatos; esto es pervertir una democracia’’, subraya el investigador.

En paralelo, otro signo del sexenio han sido los escándalos de corrupción, que han impactado incluso la figura presidencial, con las casas de Enrique Peña Nieto y de su círculo cercano, como el secretario de Hacienda, Luis Videgaray.

Sin embargo, también ha involucrado a las principales fuerzas de oposición, con Guillermo Padrés, gobernador de Sonora, y su pretendida presa particular, o los denominados moches de la bancada panista en el Congreso.

La izquierda también ha sido sacudida por presuntos hechos de corrupción. La línea 12 del Metro, que involucró al ex jefe de Gobierno del Distrito Federal Marcelo Ebrard, y el caso Ayotzinapa, que repercutió no sólo a nivel municipal en Iguala, sino derivó en la caída del gobernador de Guerrero, Ángel Aguirre.

Marván reconoce que esta cadena de sucesos ha desgastado a la sociedad e indudablemente a los partidos, que por añadidura pretenden que se vote por los mismos personajes involucrados en estas polémicas. Y cita a Ebrard y al ex delegado en Iztapalapa Jesús Valencia, en el caso del PRD. En el PRI, el ex dirigente capitalino Cuauhtémoc Gutiérrez logró colocar a su madre como candidata, y así se puede seguir en la indagatoria.

‘‘No sólo es el escándalo de corrupción, sino la convicción de los organismos políticos de que tenemos que optar por algunos para votar. En otras partes serían impresentables y esto debería tener una consecuencia para los partidos, pero paradójicamente éstos le apuestan a que vayamos a votar por la marca. Y eso lo muestra el que en ningún partido hubo procesos de selección democráticos, sino que fueron designaciones cupulares’’, refiere.

Los procesos de selección de candidatos son otro factor de desaliento porque reflejan, a decir de Arreola, el ‘‘desprecio de los partidos para con la sociedad. Por eso son capaces de postular payasos, actrices, futbolistas. A todas luces no les interesa la sociedad, lo que es reflejo de un sistema en donde el Poder Ejecutivo desconoce los procesos democráticos, un Poder Judicial que hace oídos sordos a todo lo que sucede y un Congreso que está en su parsimonia’’.

En el estado de Guerrero este hartazgo social estalló a partir de la desaparición de los 43 normalistas rurales. Los padres de estos jóvenes manifestaron hace unos días a Lorenzo Córdova, consejero presidente del Instituto Nacional Electoral (INE): ‘‘Los gastos multimillonarios que se harán en las elecciones de 2015 ofenden e indignan, lo mismo que contrastan con la miseria, el hambre, el desempleo, la inseguridad, la falta de educación. No hay modo de ocultar a los más de 50 millones de mexicanos en pobreza, los más de 26 mil desaparecidos, según cifras oficiales’’.

Frente a esta realidad del país, Córdova ha dicho una y otra vez que ‘‘las elecciones no van a resolver los problemas que aquejan al país’’, y presume la aceitada maquinaria electoral en marcha, los ‘‘datos duros’’, como él llama al 42 por ciento de avance organizativo rumbo al 7 de junio. ¿Eso será suficiente para que la gente vaya a las urnas?

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