Por Flavio Morales Cortés
27 de marzo de 2015

Sólo faltaba el estético plano secuencia de la cámara de Francis Ford Coppola que introducía al espectador magistralmente con la lente, a la intimidad de una boda de la familia de Los Corleone, para que la escena fuera una parodia de la emblemática película El Padrino.

Encerrados a piedra y lodo en el corazón de la academia de policía de El Lencero, un pequeñísimo grupo analizaba las encuestas de las ciudades más importantes en Veracruz en el contexto de las elecciones de 2010; sobresalía de aquel aquelarre el gobernador en turno, Fidel Herrera Beltrán, y el ex senador y asesor del gobierno del estado: Enrique Jackson.

-¿Quién habla con el maestro? preguntó para finalizar la polémica Fidel Herrera, luego de determinar que quitarían la candidatura a la alcaldía a Américo Zúñiga y en su lugar pondrían a Elízabeth Morales. Como Pilatos, el mandatario se lavó las manos y de reojo, triunfante, Enrique Jackson contemplaba la escena; se había salido con la suya.

Mucho se ha especulado sobre quién es la mano que mece la cuna, el manto protector de la trastabillante y polémica carrera política de la ex presidenta municipal de Xalapa, Elízabeth Morales García. Se ha dicho que creció bajo la sombra del vetusto empresario y líder del deporte federado Mario Vázquez Raña, o que la impulsa la embajadora Beatriz Paredes.

Sin embargo, quien ha sido el promotor de la carrera de Morales García, a quien le debe sus últimos cargos y candidaturas es a Enrique Jackson. Del origen de la estrecha relación poco se sabe, algunos malquerientes aseguran que se afianzó con contratos jugosos de asesorías al Ayuntamiento, etcétera, nada comprobado.

Es Jackson quien la mantiene con respiración artificial en esta accidentada campaña en la que se ha quedado absolutamente sola, en la cúspide de su prepotencia e ineptitud.

Y como el súper asesor como lo llaman, no por su eficiencia sino porque cobra su peso en oro, no advirtió en la pasada contienda federal que el uso de programas federales para fines electorales podría meter en problemas al PRI de Veracruz; en esta oportunidad hace lo propio y no le evita problemas a su protegida.

Fuentes de la propia campaña han comentado que quien no sale de las reuniones de estrategia es el Secretario de Desarrollo Social, Tato Vega Yunes, quien repentinamente le cobró un gran aprecio a la ex munícipe, que seguramente nada tiene que ver con que le hayan ofrecido apoyo para ser el próximo candidato a diputado local por Xalapa, ni mucho menos que su hermana tenga ya cedida la suplencia de la Morales para estas elecciones.

Sin reparar en la bronca en la que el tricolor se metió en las elecciones pasadas, donde fueron videograbadas sus reuniones entre funcionarios estatales, delegados federales y estructura partidista; ahora el responsable de la política social veracruzana repite los mismos errores y según ha trascendido, ya se ha documentado su presencia frecuente en reuniones con la candidata.

Es claro que para hacer que gane una vez más Elmo deben echar toda la carne al asador, porque es evidente que en las encuestas el escenario es cerrado y con muy poco margen para los errores, por lo que no resulta extraño que en la desesperación se olviden hasta de cuidar las formas, algo que seguramente a la larga les acarreará dolores de cabeza.

De ese tamaño es la desesperación de la candidata del PRI en el distrito Xalapa Urbano, pues está visto que el éxodo de todo su equipo que en otras oportunidades hizo campaña con ella, y que hoy se encuentra como rivales en Nueva Alianza, principalmente, y otros partidos opositores, la tiene con los nervios de punta.

¿O a poco usted cree que sus tardes pasteleras, como le han llamado a las raquíticas reuniones que ha encabezado en este periodo de silencio, con algunos de los pocos seccionales que han querido recibirla y que con trabajos, le juntan unas 20 personas, serán suficientes para obtener el triunfo?

Versales- Xalapa Rural también se complica, como lo dejó en claro la encuesta publicada esta semana por el portal radiover.info. Para algunos los 8 puntos de ventaja que tiene el PRI son motivo suficiente para festejar, para otros, más experimentados en estos temas, son un foco rojo en un distrito donde prevalece el voto verde, pues está visto que ya no será suficiente para amarrar una victoria. La contienda se torna interesante y la ganará quien cometa menos errores.

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