En El Universal, el médico cirujano Arnoldo Kraus, escribe: “en la actualidad, dos grupos, uno por motivos religiosos y otro por temores infundados, cuestionan la validez de las vacunas. Cuando recién surgieron, la sociedad quedó embelesada por su capacidad para prevenir males y evitar sus consecuencias, en ocasiones, devastadoras. Aunque la primera vacuna —viruela— se desarrolló en 1796, quizás fue la de la poliomielitis (1952) la que causó mayor revuelo: impediría la parálisis aguda en las extremidades de los niños; además, de que en esa época, la enfermedad era considerada un inmenso problema de salud pública. En cuanto se anunció su descubrimiento, para muchos estadounidenses, víctimas de la viremia, la vacuna significó el fin de una especie de guerra. En algunas tiendas, los dueños escribieron en las ventanas, Thank you doctor Salk”. (sinembargo.com)