Por Sergio González Levet
27 de marzo de 2015

Hablamos de estacionamientos, o de la falta de ellos: un problema que afecta a los habitantes de Xalapa en la misma medida que la (in)vialidad. Ayer empecé a bordar sobre las ideas que me ha aportado la materia gris que comparte mi vida (todo un circunloquio para decir “mi esposa”) pero llegué al término autoimpuesto del tamaño de esta columna antes de poder expresarlas, y por eso ahora le sigo con el tema.

—El financiamiento —me dijo mi mujer— para construir estacionamientos lo puede conseguir la comuna con Banobras o hasta con alguna institución bancaria, y no es muy oneroso el gasto, porque para un edificio de esas características no se necesitan ventanas ni puertas ni baños ni cocinas. Son solamente espacios para estacionar. El Ayuntamiento podría empezar a comprar terrenos y solicitar créditos para hacer estas construcciones, y ofrecería un servicio a precios cómodos, que sin embargo alcanzaran para cubrir el servicio de la deuda. Pueden ser cómodos porque no se buscaría una ganancia, sino solamente lo necesario para cubrir los réditos y el pago de capital mensual del crédito.

—Hay otra forma de hacerlo —prosigue ella—, que sería dar el aval a un particular para que él solicite el crédito y construya el estacionamiento. A cambio, el propietario estaría de acuerdo en sacrificar parte de su ganancia y reducir el costo del servicio para los empleados municipales y tal vez hasta los de gobierno, por ejemplo. Podría establecer pensiones diurnas o nocturnas a un precio razonable y pagable, y de esta manera muchos trabajadores resolverían la monserga cotidiana de buscar un lugar para dejar su coche, y con eso se evitaría también el peligro de que robaran o cristalearan el automóvil o que se lo llevara la grúa [que es otro problema del que deberemos hablar en una ocasión próxima].

La seguridad no es mayor problema, porque se resuelve con cámaras de vigilancia, así que se necesitaría muy poco personal: solamente una guardia, y el de limpieza.

El precio promedio por hora en los estacionamientos xalapeños, es de 14 pesos. Pongamos que en estos edificios, con espacio para dos mil cajones, se cobrara a razón de 7 pesos la hora. El ingreso sería de 14 mil pesos por hora, todo un sueño para cualquier negociante, y para el sector oficial la seguridad de pagar el servicio de la deuda, con la característica de que tarde que temprano se cubrirá totalmente, y entonces pasará a ser patrimonio de la ciudadanía. Esos recursos se podrían aplicar para hacer más obras en beneficio de la población.

Imagine la estacionada lectora, sueñe el ambulante lector la maravilla que sería contar en el centro y en los lugares conflictivos (que son todos, finalmente) con un estacionamiento que tenga capacidad de albergar dos o tres mil autos, a precio justo y con todas las seguridades… un verdadero sueño imposible… que se puede lograr.

Solamente falta que alguien se ponga las pilas, y eche a andar el proyecto.

Xalapa se lo agradecería profundamente.

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