La actitud del gobernador de Guerrero, Salvador Rogelio Ortega Martínez, es explicable en función del tránsito de la academia hacia la política; ahora que es gobernador debe someterse al lenguaje de visiones diferentes a las que se observan desde la catedra porque, júrelo usted, si estuviera en un salón de clases describiría una entidad en severa crisis, no la del político: “Están garantizadas las elecciones, sin desconocer que existe una petición de parte de los familiares de los 43 muchachos desaparecidos de que no se realicen las elecciones; es un derecho que no nos puede impedir nadie porque está garantizado en las leyes… no podríamos permitir que un grupo reducido de ciudadanos intenten complicar un derecho sagrado y que le corresponde a la ciudadanía… el tema de que Guerrero es un volcán en erupción y desprende lava todos los días, no es cierto… durante Semana Santa se espera una ocupación hotelera de 98.5 por ciento en este puerto, similar a la ocurrida durante las vacaciones de fin de año… hay un operativo de más de 12 mil elementos para el blindaje de las fronteras con Michoacán, Estado de México y Morelos, que va desde la tierra caliente hasta Chilpancingo”.