El obispo de la Diócesis de Veracruz, Felipe Gallardo Martín del Campo presentó una denuncia por extorsión ante las autoridades del Ministerio Público: “Es un fenómeno muy generalizado, a mí nunca me había llegado una llamada así y hace poco, la semana pasada me llegó la llamada de una persona que me buscaba y me buscaba. Finalmente me pasaron la llamada y realmente no era la persona que me buscaba, era una extorsión…Muchos sacerdotes de Veracruz reciben llamadas y todo esto, entonces, lo que tenemos que hacer es colgarles y no prestarse a un diálogo, a una negociación… La cuestión es que mucho de estas personas ya están en la cárcel, desde las cárceles están haciendo esto, eso ya está comprobado, el problema es que blinden las cárceles”. Ya ni el reino de Dios se salva.