Por Armando Ortiz
20 de marzo de 2015

Clases de tejido: El tejido de punto por urdimbre es cuando la dirección general que siguen todos y la mayor parte de los hilos que forman las mallas es vertical; serie de hilos paralelos que se entrelazan con ellos mismos. Debido a que la urdimbre se mantiene bajo tensión continuamente durante el proceso de tejer, el hilo debe ser fuerte y resistente; y es que una de las características más importante de un tejido de punto es su elasticidad.

Pero la urdimbre también es la maquinación, es el esfuerzo consciente de un sujeto por armar de manera precisa una red de circunstancias que formen un todo simétrico y armonioso.

Dicho lo anterior podemos decir que Héctor Campos es un tejedor de punto por urdimbre. De manera inteligente el autor coloca en el telar de su historia los hilos que habrán de soportar el tejido. Primero los hilos verticales, la urdimbre en la que se sostiene la trama, los hilos horizontales. Los elementos de sus relatos son esos hilos horizontales que van dando forma al tejido.

No hay desperdicio en los cuentos de Héctor Campos, no al menos en los cuatro que conforman el volumen De andurriales. Cada paso que da en la historia que nos cuenta es consecuencia y es consecuente. Los detalles de su trama se van hilvanando de manera precisa, nos van conduciendo al desenlace.

Una de las habilidades de Héctor Campos, como narrador de cuentos, como contador de historias, radica en su gran imaginación, pero a sus 70 años cumplidos en este 2015, la imaginación en Héctor es un elemento de segundo grado. Con tanta vida recorrida Héctor abreva de sus vivencias. Más sabe el diablo por viejo que por diablo. Más sabe Héctor por vivido que por imaginativo. ¿Alguna vez han tenido el privilegio de escucharlo cuando, rompiendo con todos los cánones del escritor moderno, Héctor se pone a relatar la génesis de sus cuentos? Esa parte metaliteraria no sólo enriquece el relato, sino que aporta un volumen nuevo de cuentos orales.

Pero el cuento es también un paseo. La anécdota es un paseo por los lugares comunes, los que todo mundo transita, los que todo mundo conoce. Pero Héctor Campos anda de paseo por andurriales, esos parajes extraviados, que quedan fuera del camino. El director de cine David Lynch realizó en 1997 la película Lost Highway, que en español tuvo el título Por el lado oscuro del camino. Los que han visto esta película saben que Lynch explora la parte oscura de la realidad. Héctor Campos en sus relatos también transita por el lado oscuro del camino. Desde las primeras dos líneas de este volumen nos damos cuenta de ello: “Muchos años después, el teniente Martín Eduardo McGregor recordaría que no se puede matar a un fantasma, por mucho que parezca vivo”.

El guardavía es a mi gusto el mejor relato de este volumen. Si bien rinde en el principio un homenaje claro a García Márquez, termino encontrándome con Borges en lo que a referencias históricas se trata, pero también me hallo a Ambrose Bierce y sus relatos de terror. La erudición que se advierte en este cuento la da el tiempo y Héctor tiene tiempo para presumir.

Una de las habilidades más destacadas del autor de este volumen es la facilidad que posee para hacer símiles o comparaciones. Clase de literatura: “El símil es una figura retórica que consiste en establecer una relación explícita entre un término real y uno alegórico o imaginario. El símil compara dos cosas que tienen relación y/o pueden parecer iguales”. Esta habilidad se nota más en el cuento “Dos llantos”: “Teófilo entra en la celda. Frente a Angelina, que permanece impasible, se quita toda la ropa dejándose los botines, como si fuera a domar una yegua”; “Al principio, lo mira con odio, pero al sentirlo le acometen inexplicables y ardientes ráfagas, como viento arrebatado que recorre sus caminos e incendia su cuerpo”; “Horas después, apolinar escapa como una sombra, en el asiento trasero del camión. Triste y agachado, como huizache, marchito”.

Sin embargo me parece que De andurriales no es un volumen definitivo. Los que conocen al autor saben que tiene mucho que decir, que de hecho durante muchas semanas ya ha contado muchos cuentos por la frecuencia de Radio UV en el programa La Revista. De andurriales es sólo el preámbulo, la antesala, el umbral en la obra de un autor andurriante que sabe tejer fino, que sabe urdir tramas, que sabe recorrer caminos oscuros y caminos claros; no por nada se apellida Campos.

 

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