Por Elsa de León A.
10 de marzo de 2015

Este 8 de marzo celebramos el Día Internacional de la Mujer. Veo una entrevista que le realiza un medio del Distrito Federal PubliMetro a Ivonne Ortega Pacheco, Secretaria General del CEN del PRI, mujer que he admirado desde hace muchos años.

Ella era Gobernadora de Yucatán cuando yo fui Directora General del Conalep en Aguascalientes.

Fue Presidenta Municipal de su pueblo a los 24 años, diputada, senadora y gobernadora.

Una de las cosas que más llamó mi atención fue que por más información que se buscara de ella para ver su perfil, hoy que es tan importante llenarse de títulos sin conocimientos –en lugar de ser un conocimiento sin títulos–, ella no tenía ningún título universitario. Creo que, en ese entonces, había terminado la preparatoria.

Me identifico mucho con Ivonne Ortega ya que, al igual que ella, yo he sido una mujer de lucha. Quizá un poco más joven que yo, pero en igualdad de circunstancias, pues también a ella le tocó labrar su futuro sola. En este mar de hombres que es el mundo, en medio de misóginos, decían cuando se lanzó de candidata a alcaldesa: “Cómo es posible que una chiquita nos pueda manejar el municipio”. Y Dice Ivonne: “Hubo una verdadera competencia de género y ganamos las mujeres”.

Sabía de Ivonne que era casada, que no tenía hijos y todo lo más que pude investigar de su vida. Lo poco, muy poco, me hizo admirarla más.

Años después, tuve la oportunidad de viajar a Mérida y conocer la filosofía maya, que creo es la más machista del país, y entonces comprendí mejor la inteligencia de Ivonne: cómo en medio de aquella mentalidad tan misógina pudo llegar a ser Gobernadora. Un lugar en donde las mujeres también usan guayabera.

Pero Ivonne ha trascendido más. Imagino que en la posición de Gobernadora tuvo la oportunidad de conocer al candidato a la Presidencia de la República y tuvo la oportunidad de brindarle su apoyo. El ahora presidente Peña Nieto retribuyó nombrando a Ivonne, Secretaria General del CEN del PRI y próximamente diputada plurinominal.

Varias cosas escuché en la entrevista: que trabaja porque más mujeres lleguen; que lucha porque el trabajo de la mujer sea dignificado y le paguen igual a las mujeres que a los hombres por realizar la misma labor.

Ivonne reconoce el equilibrio que debe haber cuando las mujeres exigimos igualdad, o equidad, pero opina que también debemos adquirir la responsabilidad de pagar las cuentas, de llevar el coche a lavar, al taller, etc., y así lo hacemos.

Y comenta: “Las mujeres que tenemos oportunidad de llegar, debemos trabajar para que más mujeres puedan llegar”.

Sin embargo, a veces, las mujeres parecemos las peores enemigas de las mujeres, reza un refrán popular: “Juntas ni difuntas”.

A menudo somos las mismas mujeres quienes ponemos topes a otras mujeres para que lleguen.

Desde mi trabajo en el sector educativo, he abogado por la superación de la mujer. He dado lugar a las mujeres con hijos, embarazadas. He exigido que aprendan a trabajar y que se superen. Desde mi trinchera, mi razón fundamental, es que las mujeres se eduquen. Es indispensable que las mujeres sepan qué es lo que quieren en la vida y hacia dónde van. Es necesario que se amen y que se valoren ellas en primera instancia. Tienen que saber que sólo por el hecho de ser mujeres valen. Son seres humanos que tienen que ser enseñadas a pensar y a decidir.

Es increíble, pero en plena mitad del siglo XXI hay mujeres que siguen luchando por sus derechos, por los lugares en los trabajos con dignidad. Y seguimos en la política luchando por los espacios que ya deberían ser equitativos para las mujeres que demostramos nuestras capacidades.

Falta un trecho por recorrer, pero siempre que haya una mujer en un lugar de mando para que otras mujeres lleguen, como Ivonne Ortega Pacheco, debemos estar seguras que habrá el lugar que nos espera en un futuro.

 

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