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Por Armando Ortiz 
Columna Viernes Contemporáneo

Tarde, muy tarde el gobierno de Javier Duarte ha tomado la decisión de una “real” política de austeridad. Tarde porque después más de cinco años de derroche ahora piensa que remendándole la boca al saco es como podrá evitar tanto derroche. Lo que nunca quiso entender es que el saco siempre estuvo desfondado. Y por la parte del fondo es por donde muchos de sus indecentes funcionarios públicos saquearon las arcas del estado. Él, que no se haga el que no, se daba cuenta de ello. Algunos periodistas denunciamos ese saqueo; Javier Duarte lo hubiera podido leer en la prensa libre, pero prefería la prensa vendida, esa que le dibujaba un entorno paradisiaco.

Pudo haber iniciado investigaciones serias, en contra de Gabriel Deantes, “el desleal”, al que mando exhibir en la primera plana de Diario de Xalapa, lo mismo que a Édgar Spinoso, quien ahora posee enormes propiedades y que buscará el fuero siendo candidato a la diputación federal.

De querer Javier Duarte podría acusar a la misma Gina Domínguez por enriquecimiento inexplicable. Sus propiedades han sido enumeradas de dicho, sin embargo hasta el momento no han aparecido los documentos que comprueban esas propiedades. En los intestinos del gobierno están los documentos donde se desglosan los dineros que ocupó para la compra de los medios de comunicación que ahora posee. Sin embargo, en este espacio lo hemos dicho, sólo basta con auditar el patrimonio que motu proprio la señora Gina Domínguez ha reconocido como suyo: su mansión cerca de La Pitaya, sus negocios de comida oriental, sus restaurantes, sus cafeterías, su agencia de noticias y hasta los 50 millones de pesos que le fueron sustraídos en lo que llegó conocerse como el robo del año.

Y así, muchos funcionarios saquearon las arcas con la complacencia o ante la omisión de un gobernador que vivía en su autismo político. Así, con esos funcionarios saqueadores ningún dinero alcanza. De modo que empezaron a tomar los recursos que el gobierno federal enviaba, vía la secretaría de Finanzas, a instituciones federales. Al IVEA le deben mucho dinero; a la Universidad Veracruzana, la misma Sara Ladrón de Guevara lo ha reconocido, le deben todavía más. Bueno, han tomado dineros hasta de las pensiones y de las becas de PRONABES que son de 900 pesos por alumno; eso sí es ser miserable.

Por eso no tienen ni con qué pagar a los empresarios a quienes les adeudan cientos de millones de pesos, sino es que miles. El colmo es que ya ni siquiera aguantan que les anden cobrando. Por eso hasta levantaron de palomita a mi querida Leonor de la Miyar quien acudió a Finanzas con varios empresarios, a quienes se les adeuda, y los sacaron para que no siguieran cobrando.

La última medida que han tomado es cerrar la llave a los convenios con los medios de comunicación; no a todos, por supuesto, pero sí a aquellos que como rémoras se han pegado al tiburón del presupuesto. Esos chupasangre, “succionadores profesionales”, como diría Fidel, tendrán que dedicarse a otra cosa, porque el convenio era lo único que tenían para sobrevivir. Esta medida que pudiera parecer plausible, no se da por una reflexión práctica, antes bien se da por el desdén que Juan Octavio Pavón, nuevo coordinador de Comunicación Social, siente por los periodistas. Para él, mejor que no existieran; quitándoles el convenio muchos habrán de desaparecer. Pero su desdén agarra parejo. En su inexperiencia, pues él no es comunicador, es técnico, cree que todos los periodistas somos iguales. Pero como dice el dicho “aunque estemos hechos del mismo barro, no es lo mismo bacín que jarro”.

Sin embargo el derroche no habrá de terminar con estas medidas. Los saqueadores saben que al estado se le puede seguir sangrando. Ya encontrarán la manera. Sólo si Javier Duarte diera un verdadero escarmiento, entonces le pensarían dos veces. Pero en su bipolaridad, el gobernador un día acusa a unos de desleales y otro día sin ningún empacho se toma la copa con ellos.

Postdata 1: Carlos Aguirre, el gran derrochador

Muchos años ha estado Carlos Aguirre pegado a la ubre de la Secretaría de Finanzas. Todos dicen que es un funcionario eficiente y por ello ha repetido sexenio. Incluso ha estado a las puertas de ser secretario de esta dependencia. Se las sabe de todas, todas. Incluso no se han detectado los gastos que a cuenta del erario público ha tenido en sus pantagruélicas fiestas. Nada más hace algunos años contrató a la cantante Ximena Sariñana para una fiesta de sus hijas Paty y Carola; fiesta que se realizó en una hacienda de La Orduña. Más recientemente, en sus segundas nupcias, contrató a Margarita, la diosa de la cumbia quien se presentó en el salón Texín de Coatepec; en los últimos días ha circulado la versión de que contrató para la fiesta de sus hijas a la cantante Belinda. Eso es tener poder adquisitivo; claro, es el subsecretario de egresos.

Postdata 2: Juan Callejas Roldán, el otro derrochador

Para Juan Callejas Roldán no hay política de austeridad. Además del dinero que saquea de las caferías escolares, vía Equipo Liderazgo Mexicano, y con complacencia de las autoridades de la SEV, el hijo del líder magisterial ha comprado en el municipio de Soledad de Doblado una propiedad de 300 hectáreas. ¿Cuál austeridad? Ya reportaremos más sobre este caso.

Armando Ortiz                                                                      aortiz52@nullhotmail.com

Foto Duarte de: http://media.proceso.com.mx/media/2013/01/pf-8918121219DUARTE_YC3-f-440×292.jpg