En El Universal, el periodista Ciro Gómez Leyva, escribe que: “carezco de información para afirmar si Los Pinos pidió o palomeó las 21 páginas [de la revista Hola!], pero hay una percepción, incluso entre funcionarios de nivel de la administración del presidente Peña Nieto, de que no fue una casualidad. Y de que la respuesta en las clases medias y medias altas fue la reprobación, el enojo. Quizá se buscaba proyectar la estampa de una mexicana admirable que se levanta con altivez de la desgracia. Sin embargo, por lo visto, se obtuvieron los previsibles comentarios de que el país se cae a pedazos y ella se pavonea con sus vestidos Valentino y Alexander McQueen; de que no está claro lo de la casa y ella, sin pudor, sigue jugando al glamour y la opulencia. A la telenovela […] pienso que tal regreso no puede ser una buena noticia. La imagen pública es asunto delicado. Y más en una sociedad crispada y con ganas de seguirse crispando. La moderación no resolverá los problemas. Pero podría ayudar para no deteriorar más la percepción de un gobierno que enfrenta, precisamente, una crisis de percepción”. (sin embargo.com)