Por Alfredo Bielma V.
10 de marzo de 2015

En México, con una población de 120 millones hay sólo 1, 385 médicos oncólogos, se estos 750 son cirujanos oncólogos, 50 ginecólogos oncólogos, 151 pediatras, 189 radioncólogos y 269 médicos especialistas. Son números muy bajos si se consideran los estándares de la OCDE, que determina como cifra aceptable 3.2 médicos por cada mil habitantes, pero en México sólo se llega a 2.2. En cuanto a enfermeras, por cada mil, México sólo registra 2.6, mientras la OCDE señala 8.8. En camas de hospital sólo tenemos 1.6, cuando el mínimo debiera ser de 4.8. Lo de la cobertura universal que tanto presumen en el gobierno sigue siendo una meta hasta ahora inalcanzable. Para agravar la situación, existe opacidad en el manejo del recurso público destinado al sector salud, que no llega en su totalidad a la población pues quedan al manejo discrecional de los funcionarios, una realidad inconfundible y comprobable en Veracruz.

Sería ocioso asegurar que el Sector Salud de Veracruz goza de cabal salud, pues una visita a cualquiera de los centros hospitalarios revelaría las serias deficiencias en equipo médico, un acentuado desabasto de medicamentos, saturación en la demanda de servicio y una infraestructura física que a simple vista enseña deterioros añejos. Aunada a esta realidad viene emparejada la acentuada remoción de titulares en la Secretaría de Salud, que es formalmente la cabeza de Sector: tres titulares de salud en sólo cuatro años explican parcialmente la falta de continuidad en los programas de salud. Adicionalmente, en los dos primeros años y en la actualidad no ha existido unidad de mando, pues es un hecho que el titular de la dependencia difícilmente tiene acceso al manejo administrativo, reservado para un equipo conformado ad hoc para ubicarse en una estratégica área de mando.

Trabajadores y personal médico de los Hospitales de la importancia del Regional de Veracruz, del Comunitario de Coatzacoalcos, del Regional de Tuxpan y el de Poza Rica, hacen maravillas para desempeñar sus labores, frente a quirófanos que no funcionan o padecen serias carencias de asepsia con los correspondientes riesgos para los enfermos, aparatos de aire acondicionado en quirófanos y áreas de servicio que no funcionan, desabasto de medicinas, equipo médico descompuesto o funcionando a medias por falta de mantenimiento, todo debido a que no llega el recurso para ponerlos a trabajar. El Centro de Especialidades Médicas de Xalapa, presenta condiciones verdaderamente patéticas en su área de urgencias, en donde pernoctan decenas de familiares tendidos en pisos y bancas, y los servicios sanitarios no lucen la condición de ubicarse en un centro de salud.

En Veracruz parece que todo intento por mejorar se estrella en la realidad porque no baja el dinero o por actitudes rayanas en la simulación. En ese derrotero, se dan casos en los que la desesperación y ganas de salir del atolladero han conducido a alentadores intentos, pero por ser producto de la improvisación conducen al fracaso. Uno de ellos es haber intentado convertir el Centro Estatal de Cancerología a la categoría de Instituto; sin embargo, fue una conversión por decreto porque en las condiciones actuales está lejos aún de cumplir con los requisitos para alcanzarla. En pureza de ideas la propuesta no es desechable, incluso es noble, pero empezaron al revés, pues en vez de dar los pasos necesarios para acceder a la calidad de Instituto, se resolvió por Decreto. La idea fundamental era la de conseguir recursos para que el CECAN pueda atender con mayor eficiencia el noble cometido que le dio vida, pues sirve a más de 10 mil pacientes con cáncer (800 por mes), pertenecientes al sector más menesteroso de la población veracruzana.

Pero en las prisas, por intentar correr con los pies atados, quizá se pasó por alto el que los recursos que un Instituto recibe son escrupulosamente ministrados por organismos nacionales e internacionales, que exigen la documentación certificada que haga constar que se tiene esa categoría, de otra manera, en caso de recibir recursos configuraría un fraude. Por otro lado, por premura no se previó que el dinero del Seguro Popular no está destinado para “Institutos” y he aquí que millones de pesos destinados para el CECAN están atorados porque en la forma jurídica es Instituto; de allí el paso por dejar sin efecto el Decreto de referencia.

De igual manera se llevó a cabo el protocolo de crear un Instituto Veracruzano para la Formación y la Investigación en Salud, otro intento extraordinario, con fines de modernizar al sector salud veracruzano, “es la red de enseñanza en Medicina y servicios sanitarios más grande que se haya creado en el país y desde hoy brinda facilidades académicas a 28 mil 800 personas, que son los que laboran tanto en la Secretaría como en los servicios de Salud de Veracruz”. “Crea Javier Duarte la más grande plataforma para formación e investigación en Salud”, decía el boletín de julio de 2014, pero todo quedó en vano anuncio, una simple utopía digna de convertirse en realidad, porque en oficio 2878/2014, firmado por Benítez Obeso, el intento se reduce a Subdirección de Enseñanza, Investigación y Capacitación, nada que ver.

Otro caso que obtuvo relevancia mediática fue la de los trasplantes de médula a tres niños con éxito médico indiscutible al grado que hizo decir al anterior Secretario, Nemi Dib, que para este año se realizarían 15 trasplantes de células madre contra un tumor maligno en el sistema nervioso, para lo cual se contarían con 50 millones de pesos. “La medicina del tercer nivel mejora con el respaldo del Estado”, se dijo, el CECAN “pionero y líder en oncología en la región sur-sureste del país”. Hoy, por las causas razones que fueren, los niños a quienes se aplicó el trasplante han fallecido, ¿qué sucedió si la intervención quirúrgica fue excelente?  Quizás no se les dio en sus respectivos hogares el cuidado que merece una enfermedad de alto riesgo y por parte de la institución no hubo seguimiento a los casos. Hoy, el programa de trasplantes ha sido suspendido.

Hay mucho más por escribir sobre la difícil situación en que se debate el sector salud en la entidad veracruzana, en donde los héroes son los médicos y el personal paramédico que hacen lo imposible para que esto camine, pero nada bueno podrá venir si quienes encabezan este importante sector de la administración pública veracruzana, no lo avizoran con compromiso social, teniendo enfrente una población necesitada de servicios de salud de calidad, como corresponde a los miles de millones de pesos que se destinan para que así sea.

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