“Se metieron con quien no debían” se escucha decir a la síndica municipal de Martínez de la Torre mientras insultaba a los policías que supuestamente agredieron al hijo de la servidora pública. Independientemente del coraje que produzca la agresión a un hijo, la señora utilizó el modesto pero significativo cargo que ocupa, aparte del florido lenguaje que sólo se escucha en días de fiesta, para hacer sentir una “superioridad” que le otorga el “poder” derivado de la ciudadanía. “Yo soy la síndica, y que les quede claro… Le pegaron a mi hijo, por eso estoy más emputada…”. Chicharronera como suelen ser los políticos del tercer mundo clama: “soy mucha pinche vieja para un pendejo como tú”, le dice a un policía. Nada para aplaudir, nada para extrañarse, es la viva expresión de nuestra clase “política” que sólo ve por sus propios intereses, porque ¿cuántos ciudadanos más no habrán sufrido la arbitrariedad policiaca sin que la síndica protestara por ello?