Con lamentables hechos se está demostrando que la advertencia de impedir elecciones en el estado de Guerrero va en serio. Lo avisan con el secuestro de Aidé Nava González, precandidata del PRD a la alcaldía de Ahuacotzingo el lunes pasado; el esposo de Aidé fue asesinado en junio del año pasado y su hijo, Francisco Quiñonez Nava, fue secuestrado en octubre de 2012 y sigue sin aparecer. Anoche fue encontrado el cadáver de Aidé, decapitado y con un mensaje adjunto: “Esto le va a pasar a todos los putos políticos que no se quieran alinear, putos chaqueteros. Atte. Puro Rojo ZNS”‎. El problema radica en que mientras desde el gobierno el discurso asegura que de cualquier modo se harán las elecciones en esa entidad, por el otro lado tiran a matar, lo que hace una gran diferencia.