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Por Diego H. Arrazola
04 de marzo de 2015

Parece que a los mexicanos nos toma por sorpresa y ofende la designación de la ciudadana Carmen Salinas Lozano como candidata a diputada plurinominal por el PRI cuando en realidad no debería serlo: en muy buena medida la responsabilidad es nuestra, de los mexicanos, así que no queramos subirnos en torres de marfil. Y, bueno: en una democracia cualquier puede aspirar a ser gobernante (está en la Constitución).

La ciudadana Salinas Lozano tiene amplia trayectoria en medios y con bastante éxito. Los personajes que Carmen Salinas ha interpretado encarnan el estereotipo de un cierto fauno: el mexicano cachondón de doble moral, el estoico pero heroico, el que devora el Libro Vaquero, ¡Alarma! y títulos similares pero va a misa los domingos… Y ese estereotipo representa una muy buena porción del electorado.

De paso, valdría la pena ahora que es personaje político revisar sus estados financieros: podría servir de tabla que refrende esta tesis que, supongo, no es sólo mía…

La designación de Carmen Salinas Lozano como candidata a diputada federal por el PRI es también una muestra del cinismo y desempacho que la clase política tiene para con los ciudadanos…  pero no es nada nuevo: en el Congreso de la Unión ya ha habido personajes que saltan de la “artisteada” a algún cargo de representación popular o de gobierno, o que al menos lo hayan intentado (desde todos los frentes).

Quizás, lo que sucede es que ahora algunos sectores se han vuelto más reaccionarios ante el cinismo de los politócratas de siempre. Sobre el comportamiento común de los de arriba queda poco por describir: los conocemos y si las votaciones y encuestan no engañan, es del gusto de la mayoría de los mexicanos.

Y, quizás, lo sea por el hecho de que el magnánimo señor Presidente de la República, Enrique Peña Nieto, llegó a tal sitio gracias al apoyo desmedido de la televisión…

Junto a Ninfa Salinas y Arely Gómez, propuesta por la Presidencia Restaurada Impune, o el PRI y aliados de todos lados, para ocupar el cargo del que Murillo Karam ya se cansó a costa de mantener las cosas como no deberían estar: atrevámonos a construir el gobierno que nos merecemos.

Al final del día, Carmen Salinas es un ariete más del control de aquellos del “Canal de las Estrellas” 

P.S. 1 También va la hija de Beltrones
P. S. 2 También va Miguel Ángel Yunes