La víctima ahora fue el periodista Edgar Hernández, a cuyo domicilio irrumpieron los amantes de lo ajeno para llevarse objetos de valor y documentación con información valiosa. Con este desafortunado asunto tal parece que los periodistas en Veracruz son el blanco más fácil de los amantes de lo ajeno. Es obvio que, dadas las características del caso, por tratarse de un columnista que en no pocas ocasiones pudiera incomodar a algunos “servidores” públicos por los temas que aborda, y porque en Veracruz el gremio al que pertenece ha sido fuertemente vapuleado, las especulaciones acerca de este incidente están a la orden del día. Por supuesto, expresamos nuestra solidaridad para el amigo Edgar Hernández y, aunque parezca inocentada, esperamos que la policía de inteligencia resuelva este y otros muchos casos aún pendientes.