“Los pueblos tienen el gobierno que se merecen” ha sido una conseja pública que no pierde vigencia porque señala una gran verdad. A pueblos no participativos, con mayoría de analfabetas, ajeno a la lectura, indiferente a la participación ciudadana en la cosa pública corresponde un gobierno a la medida, irresponsable, indiferente al interés social, corrupto y apático en el desempeño de su función. Lo viven así en San Blas, Nayarit, en donde en 2013 eligieron por segunda ocasión como alcalde a Hilario Ramírez Villanueva, a pesar que en un mitin confesara que en su primera administración había robado “pero poquito” porque el presupuesto no alcanzaba para más. El sábado, este alcalde cumplió años de edad con un festejo multitudinario que habrá costado unos 15 millones de pesos, según el periódico Reforma: “50 mil cartones de cerveza cuyo costo se estima en al menos 13 millones de pesos y 50 reses para birria, equivalentes a 600 mil pesos y 1.2 millones de pesos” para que la Banda El Recodo diera vuelo a la hilacha, todo pagado, según el alcalde a sus “amigos”. Como se ve, en todas partes se cuecen habas.