Está más que visto que en política quien engaña una vez sigue mintiendo y engañando por siempre porque el engañado, ya por necesidad, ya por la esperanza y acaso por ingenuidad así lo permite. Hay sin embargo quien por disposición ética cree en el otro suponiéndole atributos similares a los propios; cuando viene el desengaño la reacción y el diferendo son definitivos. Sin presumir que tal sea la circunstancia, al menos es la percepción que se antoja más relevante en la actitud del senador José Yunes Zorrilla cuando expresa: “con el gobernador…hay distancia clara en cuestiones políticas”, lo que no necesariamente significa un rompimiento, en cambio, sí delimita sus respectivos campos de acción en lo que es posible advertir un antes y un después.