Las medidas de austeridad que ha implementado el gobierno del estado son positivas, ni duda cabe; cambiar espacios de oficinas de edificios rentados a otros propiedad del gobierno es congruente con la depresión económica que ataca al gobierno; desaparecer diez departamentos en una coordinación sin duda ahorrará recursos. Pero de inmediato salta la interrogante ¿por qué hasta el quinto año de gobierno, acaso no se habían percatado del enorme gasto por arrendamiento? Eso denota ineficiencia y displicencia, por decir lo menos. Si en una oficina, cuyo nivel administrativo es el de Coordinación, van a desaparecer diez departamentos, es de inferir que la contraloría debiera investigar el exagerado gasto corriente en esa dependencia ¿quién lo permitió? ¿Por qué se gastó dinero público de esa manera tan irresponsable? En una primera reflexión se deduce que, si bien las medidas de austeridad son necesarias, no deben ocultarse las irregularidades que provocaron la obesidad burocrática y aplicar los correctivos correspondientes.