Así exclamaría un estadounidense si leyera cuanto se dice en la cúpula del poder estatal relativo a la seguridad y la obra pública en la entidad veracruzana. Porque por un lado sería testigo del “Jesús te ampare” en que vive la población y las pésimas carreteras, calles plagadas de baches en zonas urbanas, desigualdad e irritación social etc., y por el otro escucharía un discurso con tintes triunfalistas bordando un Veracruz que no encuentra por ningún lado.