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Por Alberto Linajes Palacios
06 de marzo de 2015

La tecnología, sobre todo el avance en la electrónica en los últimos años, ha generado diversos efectos en casi todas las áreas de la actividad humana y, como todos los grandes cambios, también ha propiciado que se presenten fenómenos nuevos en la gente y sobre todo en los actores más indefensos de la sociedad: los niños y jóvenes.

Para nadie es noticia que al menos en los últimos 10 años, la venta y uso de dispositivos móviles, teléfonos celulares y tabletas, así como las consolas de videojuegos, computadoras cada vez más “eficientes”, y la disponibilidad de internet de banda ancha, ha desencadenado la aparición de hábitos nocivos para la salud física, mental y emocional de la población en general.

Tiempo de vida invaluable, horas y más horas frente a una pantalla, que sumadas podrían cubrir hasta un cuarto del tiempo de vida de una persona; y tratándose de niños y adolescentes el escenario es más que preocupante. Además de ser una práctica que desvincula de la vida real, tiene implicaciones en la salud física. Se ha visto un aumento alarmante en las enfermedades del cuello, diversos síndromes, como el llamado ojo seco, causado por no parpadear suficientemente por tener la visión fija en la pantalla, o el síndrome del túnel carpiano, que afecta el brazo y la mano por sobreuso, por mencionar sólo algunos; pero si fueran sólo efectos en la función de algunos órganos y/o miembros del cuerpo, algunos dirían que es parte de la evolución de la humanidad; tal vez los niños del futuro tendrán los pulgares desproporcionadamente más largos, sus ojos estarán adaptados a la radiación electromagnética que emiten las pantallas; probablemente sus oídos sufrirán cambios importantes así como otros órganos cuyas capacidades son muy diferentes a los de las generaciones previas a la gran explosión tecnológica. Sin duda esto podría ser cierto, la evolución es adaptación a nuevas condiciones, y el ser humano, como todos los seres que habitan el planeta, sufren cambios de acuerdo al ambiente que prevalece: algunos sobreviven, otros no.

La mayoría de la gente debería al menos, estar informada de esto con cierto grado de detalle y actuar en consecuencia. Sin embargo, no hay tiempo para eso; el sistema, ese ente que todo tiene bajo control, dice que no, y se vale del terror económico y de los medios masivos de comunicación-control para dictar las instrucciones de cómo debe ser estilo de vida de la gente. Al parecer su objetivo es mantener enferma a una sociedad dócil e ignorante. La sociedad es víctima y cómplice de los grandes males que la aquejan, comenzando por los malos hábitos de pensamiento, los pésimos hábitos de alimentación, y el casi nulo respeto a las normas básicas de convivencia entre los individuos, por citar los que considero más importantes y que está en nuestras manos mejorar.

Los medios masivos de comunicación electrónicos y la industria de alimentos son responsables, en gran parte, de la crisis de salud por la que atraviesa México desde hace tiempo, y que en los últimos 20 años se ha acentuado y son causa de que haya una “epidemia” de diabetes, obesidad y sobrepeso, tanto en niños como en adultos en edad productiva.

Los datos oficiales son estremecedores: México ocupa el sexto lugar mundial con alrededor de 13 millones de pacientes con diabetes tipo 2, (es decir, la diabetes que está asociada al estilo de vida y alimentación y que es prevenible). La aparición de las llamadas tiendas de conveniencia (¿?) que son una plaga citadina, ha facilitado la mal nutrición de gran parte de la población, pero el núcleo familiar también tiene responsabilidad en este proceso. El descuido, y el abandono de los padres hacia los hijos respecto de su salud física, mental y emocional no es cosa menor, y es ahí donde surgen preguntas como ¿y el Estado, no debería acotar los anuncios de comida y bebidas chatarra en la televisión, obligar a la industria de los alimentos a evitar el exceso de uso de conservadores y aditivos, regular los contenidos cada vez más decadentes en la televisión, cine e internet principalmente?

En teoría el papel de Estado, dicho de manera sucinta, debería ser crear las condiciones adecuadas para que todos los ciudadanos se desarrollen y tengan mejores condiciones de vida, pero tal parece que ahora están muy ocupados en el botín que significa crear leyes que favorezcan el interés comercial sobre el interés social y los derechos humanos, incluida la salud; restringir el acceso a una educación de calidad en todos los niveles, abandonar pues su razón de ser. Entonces las preguntas se agolpan y nadie de la clase política da respuestas, ni mucho menos hacen propuestas y consuman soluciones.

La situación por la que el país y el mundo están pasando es desastrosa, pero a la vez es una oportunidad para discernir y enfocar nuestra energía y atención hacia las cosas que realmente nos beneficien en todas las esferas de la vida y que nos permiten que seamos nosotros quienes construyamos nuestras vidas y no los estereotipos, hábitos, y estilo de vida que se nos imponen desde la televisión, el cine y el internet. He aquí algunas ideas.

Alimentación: consumir alimentos naturales, sin procesar. Infórmese de los contenidos nutricionales y calóricos de las frutas y verduras y alimentos en general. Recordemos que lo sano es quemar las calorías que consumimos, de otro modo el remanente se acumula en la grasa abdominal y se convierte en sobrepeso-obesidad y podría aparecer la diabetes tipo 2 y otras enfermedades. Mantener el balance entre proteínas, grasas, minerales y carbohidratos, así como los horarios de ingesta de alimentos es la clave.

Hábitos posturales: evitar estar tiempos prolongados usando dispositivos móviles, y computadoras, y si la actividad profesional así lo requiere, hacer pausas y estiramientos regularmente. Hacer ejercicio tal vez no nos dé más años de vida, pero sí nos ofrece vivir los años que tenemos por delante con una mejor calidad de vida, en condiciones físicas mejores que el promedio.

Apague su televisor. Nadie lo obliga a ver los contenidos basura de la televisión mexicana, y de los supuestos canales de ciencia y culturales. Entre menos basura permita entrar a su cerebro y a su subconsciente, mejor (igual que la comida chatarra en el cuerpo). Pero que drástico (¿) usted tendrá la mejor opinión y tomará la decisión en consecuencia.

Divertirse y reír son dos elementos básicos para una buena salud emocional, aprender a estar de buen humor es un reto que deberíamos tomar.

Por último, hay un dicho que reza: “somos lo que comemos”, y por extensión podemos decir : ¡moldeemos nuestra vida como nosotros queramos y no como los demás quieren que vivamos!