Por Armando Ortiz
04 de marzo de 2015

Nunca una llamada telefónica después de la medianoche es bienvenida. De modo que cuando recibí la llamada a la una de la mañana pensé que no podían ser buenas noticias. Resulta que mi sobrino, quién sabe qué comió, que se empezó a enronchar y me pidieron que lo llevara a urgencias del CEM, pues mi sobrino fue de los que se anotó en la brigadas del Seguro Popular. Llegamos, afuera de la sala de urgencias la gente estaba ya tirada en el suelo; encobijados los familiares de los paciente trataban de dormir un poco.

Debo decir que la atención que nos dieron fue buena. Nos presentamos como simples pacientes de urgencias; nadie nos conocía. El doctor no tardó en detectar la alergia y nos mandó con una receta a la farmacia del Centro de Especialidades Médicas. Los pasillos estaban oscuros, las escaleras también. Cuando llegamos a la farmacia una joven y un muchacho estaban acomodando cajas. Le dimos la receta a la joven. La revisó de inmediato y nos dijo: “No tenemos de ninguna de las cuatro”. Me sorprendió.

La verdad la medicina que el doctor nos recetó no era medicina especializada, no era algo fuera de este mundo. Realmente eran unas ampolletas de Avapena, unas tabletas de Clorfenamina, solución fisiológica para inyecciones y otra ampolleta que Hidrocortisona. Como dije, nada del otro mundo. Pues tuvimos que salir a buscar la medicina a la farmacia. En total fueron 450 pesos, que gracias Dios uno los tiene. Pero ¿qué hay de las personas que de urgencia tienen un familiar enfermo y lo llevan al CEM para que les digan que no se tiene la medicina que puede aliviar su dolor, o en el peor de los casos no tienen los medicamentos que podrían salvarle la vida?

De acuerdo con la información oficial, el “Seguro Popular forma parte del Sistema de Protección Social en Salud (SPSS), el cual busca otorgar cobertura de servicios de salud, a través de un aseguramiento público y voluntario, para aquellas personas que no cuentan con empleo o que trabajan por cuenta propia y que por lo tanto, no son derechohabientes de ninguna institución de seguridad social”.

Las personas afiliadas al Seguro Popular tienen acceso a servicios médico-quirúrgicos, FARMACÉUTICOS y hospitalarios. Actualmente de Seguro Popular ofrece una cobertura médica de 285 intervenciones y más de mil 500 enfermedades, descritas en su Catálogo Universal de Servicios de Salud.

De acuerdo con notas periodísticas Leonel Bustos, director general de este régimen  reconoce que el Seguro Popular ejerce un presupuesto anual por arriba de 4 mil millones de pesos. Según las reconvenciones de la Auditoría Superior de la Federación Veracruz es uno de los estados al que más desfalcos se le han detectado. De acuerdo con la información el monto de este desfalco rebasa los 7 mil millones de pesos, una suma bastante considerable. Pues de estos 7 mil millones de pesos, y de acuerdo con nota de El Universal publicada apenas el 19 de febrero de 2015, en Veracruz el monto de recursos sin justificar del Seguro Popular asciende a mil 597 millones de pesos.

Pues ahora esos más de mil quinientos millones que alguien se robó del Seguro Popular es lo que hace falta para que en los hospitales de Veracruz haya al menos solución fisiológica para inyectar.

¿A dónde fue a parar ese dinero? De acuerdo con nota publicada por la agencia AVC “el pago irregular de salarios a funcionarios, así como la compra indebida de medicamento valió que la Auditoria Superior de la Federación observará el manejo financiero del Seguro Popular en el estado por un monto de mil 597 millones 139 mil 600 pesos en el ejercicio fiscal 2013, sumado a que tiene que aclarar el manejo de mil millones más. Lo anterior queda de manifiesto en la auditoría financiera 13-A-30000-14-0864 GF-878, practicada al Régimen Estatal de Protección Social en Salud del estado de Veracruz de Ignacio de la Llave (REPSS) , a cargo de Leonel Bustos”.

El daño patrimonial ya se dio. Los dineros se ocuparon en dispendios que no tienen que ver con la salud, algunos de esos dispendios se dieron con la complicidad de los funcionarios de la Secretaría de Finanzas. ¿Será posible que la presencia de la cantante Belinda en la fiesta de la hija de Carlos Aguirre, subsecretario de Egresos de Finanzas, se haya pagado con esos dineros?

Mientras unos gozan con los dineros de estos desfalcos muchos veracruzanos enfermos tiene que seguir padeciendo su enfermedad porque no hay medicinas suficientes para darles atención. ¡Poca madre!

Postdata 1: Cobertura Universal… ¡mis polainas!

Pero estoy seguro que en las auditorías mostrarán nuestras recetas como si nos hubieran proporcionado los medicamentos, los cuales tuvimos que comprar. Eso sí, en su informe el gobernador Javier Duarte dirá que ha brindado una atención completa de servicios de salud a todos los veracruzanos.

 

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