Son interesantes las reflexiones del escritor Jorge Volpi que este día publica el periódico Reforma: “Con la arrogancia que les confiere la democracia -la ficción de haber sido elegidos por nosotros-, no se cansan de decirnos cómo debemos comportarnos frente a la crisis económica, la violencia o la interminable red de escándalos que los rodea. Su tono condescendiente se torna con frecuencia amenazante… Hay que preservar la democracia y las leyes, nuestras mayores conquistas. Palabras cuyo significado es otro: confíen a ciegas en nosotros, porque fueron ustedes, sí, ustedes, quienes nos llevaron al poder. Y no nos cuestionen”. Ese es un síntoma que podemos advertir en toda la geografía mexicana, quien accede al poder se divorcia de la sociedad y solo tiene ojos y oídos para la obsecuencia que le quema incienso sin importar el derrumbe social y económico a su alrededor.