Por Mario Javier Sánchez de la Torre
23 de marzo de 2015

El destape que el pasado viernes Armando López Contreras hizo sobre el interés que tiene el senador priista José Yunes Zorrilla de participar en la contienda por la minigubernatura de dos años (2016 – 2018), definió en mucho lo que puede suceder de ahora en adelante con relación a ese proceso electoral.

Pues por un lado el tan mencionado acuerdo que se supone había entre los dos senadores del Revolucionario Institucional, en el sentido de que uno de los dos iría por la despreciada minigubernatura, quedó totalmente descartado. Ya que ahora habrá que esperar  lo que al respecto de a conocer Héctor Yunes Landa.

Por lo que toca a los equivocados proyectos que en su momento acarició la desprestigiada administración estatal, de poder imponer al candidato para esa minigubernatura, cada día que pasa, esa idiota idea va quedando fuera de la realidad, como siempre lo estuvo. Pues a diferencia de hace cinco años, cuando finalizaba la nefasta administración de la fidelidad, el centralismo que el PRI de Peña Nieto ha puesto en práctica desde que inició, por razones obvias no lo permitirá y en especial por la pobreza política e intelectual de los candidatos de la fidelidad.

Ya que por parte de la otra fuerza política que en esta entidad puede contender en igualdad de condiciones con el Revolucionario Institucional, el Partido Acción Nacional,  puede considerarse como un hecho, el que su candidato a la minigubernatura será el controvertido, pero con una gran experiencia política, Miguel Angel Yunes Linares. Quien ya desde hace varias semanas, se le puede considerar que es legislador federal por el blanquiazul.

Por el momento los tres interesados en contender por la minigubenatura, los tres Yunes, son quienes no solamente acapararan la atención del electorado, sino que también con sus acciones irán definiendo cómo será el desenlace  del  proceso electoral. Pues ante esta tercia los “peques de la fidelidad”, no tienen nada que hacer. Así tenemos que Jorge Carballo, Erik Lagos y Alberto Silva, tres inventos de la fidelidad y por consiguiente sin ninguna experiencia en la vida pública,  cuya única función fue administrar los recursos públicos para todo aquello que no eran, además de tener una pésima imagen como servidores públicos por su incapacidad e ineficiencia, no tienen la mínima posibilidad, en el caso de llegar a contender de hacer un decoroso papel.

Después de este interesante destape, se puede llegar a suponer que la fidelidad y sus corruptas comparsas y patiños están comenzando a sentir la llegada de su fin. Una muestra de ello, son los seis individuos que a la fecha han pasado por la titularidad de la Secretaria de Finanzas y Planeación (tema del que nos ocuparemos en otra columna), así como la cantidad de cambios que se han dado en las diferentes dependencias del Ejecutivo del Estado, situación que en otras administraciones no se han presentado. Ya solamente hay que esperar y no por mucho, pero esto ya se acabó, desde hace un buen tiempo. Hasta el miércoles.

 

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