Por Sergio González Levet
10 de marzo de 2015

Por razones de trabajo, me perdí la oportunidad de asistir al homenaje multitudinario que se le hizo a un personaje señero de esta ciudad: Rubén Pabello Rojas, abogado, político, periodista y escritor.

Fue la Fundación Identidad Veracruzana A.C., que preside Francisco Pérez Sosa, el organismo que impulsó este reconocimiento, y a él se sumaron con gusto la Red Veracruzana de Comunicadores, de doña Leonor de la Miyar Huerdo; la Alianza de Organizaciones Independientes Unidad y Libertad, del inquieto y batallador Marco Antonio Figueroa Quinto, y el Club de Leones Xalapa de las Flores, cuyo presidente es Gonzalo Jácome Hernández.

Del doctor Pabello Rojas puedo decir muchas cosas buenas, que he recogido de su vida a lo largo de los años en que hemos sido amigos, unidos fraternalmente por otro afecto, el de Froylán Flores Cancela (a quien él considera su hermano, y es correspondido, pues juntos crecieron a la vera y las enseñanzas de don Rubén Pabello Acosta, quién lo iba a decir).

Y entre lo mucho bueno puedo destacar su figura de padre, estricto pero justo, que forjó a muchachos de bien, excelentes estudiantes y profesionistas responsables (Valentina Pabello Olmos, su hija mayor, fue compañera mía en la Facultad de Letras de la UV, y se quejaba amargamente cuando sacaba “solamente un nueve” porque para ella la única calificación válida era el 10 redondo; saludos, Vale, en tu lejana ciudad gringa a donde fuiste a triunfar -era inevitable- como pedagoga y como persona).

Y fue Rubén un buen presidente municipal de Xalapa, cuando la capital todavía era habitable en sus calles y sus parques. Discreto, responsable, con oficio, el entonces joven abogado discurrió por un trienio lleno de trabajo y pleno en realizaciones.

En ese mismo rumbo de la política, que ha caminado con paso firme, Rubén Pabello Rojas se distinguió como un excelente parlamentario y un buen gestor en sus labores como diputado ante el Congreso de la Unión.

Y de periodista ni hablamos: creció entre las tintas, los papeles y las prensas de los talleres de Diario de Xalapa, y durante toda su vida ha permanecido cerca de los periódicos, como ahora, que alienta la línea editorial de la cadena de los Heraldos veracruzanos.

Como es inevitable, de las páginas diarias, la prosa de Rubén ha llegado al archivo más permanente de los libros, y hace poco nos acaba de ofrecer sus Tiempos de mis memorias, en el que recuerda los pasajes más destacables de su fructífera vida, que son muchos.

Me dio mucho gusto que en su Xalapa y muchas personas estuvieran homenajeando al doctor Rubén Pabello Rojas. Me dio pena no haber podido estar, porque a los amigos se les debe acompañar en las mejores y en las peores.

Me quedo con una frase que dijo esa noche, que lo pinta de cuerpo entero. Duro, intransigente, justo, como ha sido toda la vida, lo es consigo mismo:

“Sentimos que México ahora no es el país que nosotros en la juventud, en mi juventud, quisimos que fuera; queda ahora el reto para los jóvenes de esta generación”.

 

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