Por Danner González
14 de marzo de 2015

El día jueves 12 de marzo del año en curso, se hizo oficial la renuncia de Mauricio Audirac Murillo, Secretario de Finanzas y Planeación del Estado de Veracruz.

Una renuncia de un secretario a veces es necesaria para recomponer el camino y para renovar el gabinete a fin de fortalecerlo y hacerlo más eficiente, pero esto no es el caso del gobierno estatal, ¿por qué?, resulta que en lo que va de la actual administración de Javier Duarte han estado al frente de la Secretaría de Finanzas y Planeación, Tomas Ruíz, Salvador Manzur, Carlos Aguirre, Fernando Charleston y Audirac Murillo.

Se trata de seis secretarios que han desfilado con más pena que gloria desde 2010 a la fecha. Esto no es una muestra de estabilidad ni de mejora continua para Veracruz, por el contrario, es timbre de inestabilidad, debilidad y retroceso. La cantidad de tesoreros ha sido inversamente proporcional al control de la hacienda pública bajo los principios de eficiencia, eficacia, economía, transparencia y honradez.

Es muy crítica la situación por la que atraviesa Veracruz. Tal y como lo ha señalado Carlos Loret de Mola: Desde las más altas esferas del poder saben que la entidad es la cuarta más violenta del país, el sexto con más secuestros y que encabeza la lista de entidades donde más matan a periodistas, es el quinto peor en escolaridad y el cuarto con más analfabetas.[1]

Si lo anterior ya es alarmante, espérese tatito amable lector que aún hay más. “Según la Auditoría Superior de la Federación, Veracruz es uno de los tres estados con mayor opacidad en el uso del presupuesto. Extraoficialmente se ha detectado un notable gasto en la renta de aviones particulares mientras hay proveedores a los que no se les ha pagado desde hace varios años y a quienes se les sugiere “arreglarse” con Tesorería…Lo cierto es que las finanzas estatales están en territorio de colapso. Fuentes de primera fila… revelan que el Presidente Peña Nieto ya fue informado que Veracruz está en situación de quiebra. Tal es el diagnóstico de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público”.[2]

Precisamente, se rumora, que estos problemas financieros serían el detonante para que saliera por la puerta trasera Mauricio Audirac. La administración financiera y tributaria del gasto público parece no ser la carta fuerte del gobierno estatal.

Lo más seguro es que en próximas horas, a más tardar en días, se presente al nuevo Secretario de Finanzas como un funcionario eficiente y capaz, aunque el nuevo tesorero llegará a ese puesto por el mismo mérito que el resto de los funcionarios del gabinete: ser amigo personal y priísta leal.

De ser así, de nueva cuenta la incondicionalidad estará  por encima de la funcionalidad y la fidelidad por encima de la racionalidad administrativa.

[1] Loret de Mola, Carlos. “Aquí no pasa naaada”, EL UNIVERSAL, 11 de marzo de 2015. Disponible en: http://www.eluniversalmas.com.mx/columnas/2015/03/111594.php [Última consulta: 12 de marzo de 2015]

[2] Ibídem.