Cuando el Secretario de Hacienda, Luis Videgaray, anunció el drástico recorte al gasto público no pocos funcionarios del orden federal y del estado salieron a declarar que ese ajuste presupuestal no impactaría la implementación de sus respectivos programas, lo escuchamos en Salud, en Infraestructura y en muchas dependencias más. Pero la realidad no juega con las palabras y desafortunadamente en Salud por ejemplo habrá menos medicinas y más equipos descompuestos, más diferimiento de cirugías y de consultas médicas. Lo hace patente también Osiel Castro, del Instituto Veracruzano de Bioenergéticos (INVERBIO), quien habla de una recorte presupuestal de 40% pero asegura que “no significa reducir políticas públicas que vayan destinadas a mejorar las condiciones de vida de los veracruzanos. Hoy traemos grandes alianzas con el Gobierno Federal, hay políticas públicas en el componente de bionergéticos y sustentabilidad”; sólo palabras que se lleva el viento porque cuando se haga el balance echarán la culpa al recorte.