A estas alturas ¿quién pudiera dudar sobre los propósitos que impulsaron a la clase política gobernante a crear el Partido Humanista y el PES? ¿Será para estimular la participación ciudadana y porque los partidos existentes están desprestigiados y estas nuevas creaciones los suplirán? Obviamente no, porque lo más seguro es que ambos partidos estén haciendo su debut y despedida ya que difícilmente lograrán el 3% requerido para permanecer en la nómina del INE, pero a cambio harán la tarea de dispersar el voto opositor al PRI que podría obtener una mayoría de diputaciones con sólo la cuarta parte de los votos que se emitirán el próximo 5 de junio.