A estas alturas ya no convence ningún discurso sobre la muy supuesta estabilidad de las finanzas públicas veracruzanas; ciego, sordo y hasta melancólicamente desinformado debiera estar quien aún dude que las finanzas veracruzanas yacen en un profundo barranco del que durante cinco años no ha podido salir. Una prueba más de todo el desbarajuste financiero en esta sufrida aldea la proyecta el que la empresa ADO, a través de Autobuses de Zacatlán, haya demandado mercantilmente al Comité Organizador de los Juegos Centroamericanos y del Caribe el pago de 21.4 millones de pesos por los servicios que le proporcionó durante aquél evento deportivo de noviembre pasado. Frente a esta nueva demanda, el Comité Organizador de los mencionados Juegos no tendrá otro argumento que el “debo no niego, pago no tengo”.