Asegura el gobernador que cuanto ocurre en materia financiera en su gobierno “no significa que estemos en quiebra”. Sin embargo, reconoce que se están haciendo ajustes en el gasto público: “Estamos revisando punto por punto, planilla por planilla de las diferentes secretarías, dependencias y organismos para poder eficientar de mejor manera al personal que existe (no se prevén despidos)… no, no”, lo cuestionable es que una labor de esa naturaleza ya ha ocupado cuatro años sin que se note la diferencia. Refiriéndose al artículo de Carlos Loret de Mola quien afirma que la seguridad en Veracruz sigue siendo un problema toral, el ejecutivo estatal asegura que han bajado los índices delictivos. Todo parecería caminar por el cauce que siguen los asuntos públicos si no fuera porque en la realidad quienes desde hace años hacen peregrinaje a la Secretaría de Finanzas para conseguir el pago de sus servicios no lo han logrado o el desfase ya consumió sus ganancias, y quienes han sufrido por la delincuencia y temen ser agredidos por el hampa tampoco les consuela una simple declaración sobre la reducción de los índices delictivos.