Por Claudia Guerrero Martínez
2 de febrero del 2015

La inseguridad en Veracruz se ha convertido en el dolor de cabeza de los ciudadanos y para el Gobierno de Javier Duarte, el cúmulo de mentiras no tiene fin, tratando ocultar lo ya evidente. Ésta administración estatal no ha podido controlar el aumento de secuestros, “levantones”, robos a negocios y casas habitación, sin olvidar, los robos de ciertas marcas de autos y camionetas de reparto, que son utilizadas para taxis piratas o clonados y el robo de mercancía a empresas. Las camionetas de lujo son buscadas por el crimen organizado y muchas de ellas transitan en importantes municipios de forma descarada frente a sus verdaderos dueños, a quienes les fueron robadas con lujo de violencia y callan su localización por miedo a represalias

Casos de secuestros de conocidos empresarios del ramo restaurantero, comercial, empeños, venta de monedas y alhajas, bares y ahora, de artículos deportivos, como el recientemente perpetrado en el municipio de Coatepec, en donde la ola de asaltos y secuestros no se detiene y extrañamente, sin la intervención del Secretario de Seguridad Pública, Arturo Bermúdez Zurita. Muchos empresarios de esa ciudad cafetalera están vendiendo sus activos para radicar en otra ciudad y estado; otros, por estar cautivos, como el secuestro sufrido a un integrante de la familia Soler, propietaria de tiendas de deportes y pollos en pie en Coatepec.

Y todos los caminos llegan a Veracruz. El caso ocurrente, el 6 de febrero, del secuestro de Sebastián Préstamo Rivera, estudiante del Tecnológico de Monterrey, campus Puebla y fue, según las autoridades de Puebla, perpetrado por su propio compañero y amigo, el xalapeño Edson Hernández Sangabriel, de padres comerciantes, con 17 años y detenido el 21 de febrero, quien planeó el secuestro junto con su primo de la misma edad, Rafael Barradas Hernández, este último, detenido el 24 de febrero, en el Puerto de Veracruz. Y fue Barradas Hernández quien torturó, apuñaló y mató a Sebastián Préstamo Rivera. Existe un tercer implicado, como autor intelectual, de quien se asegura será detenido en las próximas horas. Los motivos del secuestro, fue gracias al regalo de los padres de Sebastián Préstamo, un auto Mercedes Benz de lujo 2015, lo que motivó la presunta envidia y los presuntos implicados, quienes ya están confesos, planearon el secuestro, cobrar el rescate y asesinarlo, ya que la víctima los había identificado plenamente. Lo que indigna de todo esto, es que medios de comunicación omiten los generales de los adolecentes, por su figura de menores de edad. Y con una sentencia de hasta siete años de cárcel, éstos jóvenes aprovecharon el beneficio de ser menores de edad y como adultos, de forma despiadada, planearon y realizaron el secuestro, sin olvidar el asesinato, tirando el cuerpo en un río del municipio de Yecuatla, cerca de Misantla. Además, de abandonar el auto de lujo en un restaurante de la cadena transnacional, Kentucky Fried Chicken en la Av. Lázaro Cárdenas, de Xalapa, Veracruz y ahí se comprobó que los jóvenes, después de realizar todas las acciones descritas, que horrorizan a cualquiera y con una sangre fría, estos “niños” comieron en dicho lugar, sin ninguna pena.

El caso del secuestro de Fidel Guerra Alvarado, líder de los vendedores ambulantes en diferentes calles y en la Plaza Clavijero, fue sacado de su casa con lujo de violencia por un grupo armado, el pasado domingo, en la Colonia Laureles y llevado con rumbo desconocido. Horas más tarde, localizado en Chiconquiaco, ejecutado y con evidentes señas de tortura. El silencio de la Fiscalía General del Estado es sospechoso y fue hasta el jueves, cuando los familiares realizaron la identificación correspondiente.

Como vemos, estos casos emblemáticos, son algunos de los muchos que se están presentando en Veracruz y las autoridades estatales continúan en su negación de que el Estado está sufriendo la peor ingobernabilidad gubernamental y curiosamente, en tiempos electorales.

Los casos de secuestros, levantones y asesinatos en ésta entidad federativa deberán ser investigados por la Procuraduría General de la República, ya que el órgano investigador estatal, ha sido rebasado o pretende congelar casos indignantes, sin que hasta hoy haya pistas concretas para la localización de los culpables.

Y no olvidemos el asesinato de 11 periodistas en Veracruz, en tan sólo cuatro años y tres meses de Gobierno duartista. Algo que los periodistas nacionales les indigna y no se explican tanta omisión a un deber legal por parte del Gobernador de Veracruz, Javier Duarte de Ochoa, quien no le interesa, no quiere o no puede explicar la violencia ejercida al gremio periodístico estatal.

Ahí dejamos estos tres ejemplos, para dar un pequeño panorama, de lo que los veracruzanos estamos viviendo en un estado que lo tiene todo y también, tenemos malos gobernantes, quienes lo único que quieren es su beneficio personal y no, el de los ciudadanos.

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