En el antiguo régimen la visita del presidente de la república a una entidad federativa constituía una auténtica fiesta política, ya porque habría algún anuncio de trascendencia ya porque configuraba una distinción al mandatario local, ahora mucho de todo esto ha quedado en el pasado. ¿Quién de los actores políticos locales  acompañarían al presidente, cómo saludaría al gobernador, qué iba a decir en su discurso? Todo es cosa del pasado. Hoy que estará Peña Nieto en Antón Lizardo para conmemorar la gesta heroica de la población veracruzana y los cadetes de la naval en contra de la agresión americana no es noticia para los medios pues apenas uno que otro lo recuerda. Qué diferencia con aquel 21 de abril de 1986 cuando Miguel de la Madrid visitó el puerto de Veracruz, regresó a México acompañado del gobernador Acosta Lagunes y al día siguiente, el 22, se anunciaba la candidatura priista de Fernando Gutiérrez Barrios al gobierno de Veracruz. Otros tiempos, otras formas.