Ayer se conmemoró el cuarto aniversario de la muerte de quien fuera gobernador de Veracruz en el periodo 1980-1986, Don Agustín Acosta Lagunes; si bien su estilo personal no correspondía a los cánones “políticos” de su tiempo, pues su manera atípica de actuar divergía de lo establecido, los resultados de su gestión cuentan para registrarlo entre los mejores titulares del poder ejecutivo en Veracruz; no político político como Antonio M. Quirasco, Fernando López Arias o Rafael Murillo Vidal, pero al igual que ellos dejó un legado por el que se les recuerda con admiración y respeto. En el recuento histórico, pocos como el gobierno de Acosta Lagunes han podido librar el estigma de la corrupción, de allí el homenaje en el que el mejor discurso, fuera de todo lirismo, o “rollo” como gustaba en decir, hubiera sido la reconstrucción de la carretera que lleva a la hacienda de El Lencero, mismo que está destrozado, pero ese discurso lamentablemente no se pronunció.