“En Reforma, la politóloga y catedrática, Denise Dresser, escribe que: “sólo tres medios -Aristegui Noticias, la revista Proceso, y el noticiero Univisión- se abocaron a informar sobre lo sucedido. A diseminarlo. A airearlo, como ya lo había hecho Reforma, con la esperanza de que eso llevara a aclaraciones contundentes, investigaciones creíbles, castigos públicos. Pero eso no ha sucedido. Ante Apatzingán hay un pesado silencio, una ausencia inexplicable, un hoyo negro: mediático y político. Ante Apatzingán lo único que queda claro es el modus operandi de un Estado que actúa así, una y otra vez. Demostrando que la violencia perpetrada desde el poder no es un hecho aislado sino un patrón persistente […].Y ahora Alfredo Castillo, premiado con la Comisión Nacional del Deporte, juega pádel y evade su responsabilidad. Y ahora el Estado mexicano niega tenerla. Pero allí está en los artículos 7, 28 y 30 del Estatuto de Roma -que rige a la Corte Penal Internacional- el crimen de lesa humanidad que el gobierno, vía la Policía Federal, cometió. ‘Ataques generalizados’ contra una ‘multiplicidad de víctimas’ civiles. Ataques consumados con ‘intencionalidad’ por parte de ‘fuerzas’ bajo el mando de una autoridad […]. Dicen que es periodismo ‘amarillista que le pone adjetivos a la gente’. Pues aquí va un adjetivo ineludible para Alfredo Castillo: “Responsable”. Y habrá que encararlo como tal, para que Apatzingán no sea una ausencia sino una toma de conciencia”.