En el diario Reforma, el analista y periodista Sergio Sarmiento, escribe que: “preocupa que el INE haya dejado de lado su función tradicional de organizadora equitativa de comicios para convertirse en una inquisición moderna cuya función principal es la censura de las ideas y los cuestionamientos. Las acusaciones y las críticas deberían ser el propósito fundamental de las campañas. Pero tenemos una censura sistemática que busca justificarse con el argumento de que evita la calumnia. El bozal se aplica, sin embargo, tanto a la falsedad como a la verdad […]. La culpa no es del Presidente ni de los consejeros (no todos) del INE. El pecado radica en las reglas electorales que diputados y senadores impusieron en las últimas dos reformas electorales. Nunca entendieron que una campaña sin críticas no es una campaña ni libre ni democrática”. (sin embargo.com)