“Indignación moral y política– En Reforma, el analista y especialista en temas electorales, José Woldenberg, escribe que: “hay mucha indignación moral en el escenario público. Es una buena nueva. Sin ese resorte nada se puede cambiar […]. Esa indignación ha sacudido el ambiente y expresa un hartazgo saludable ante prácticas que corroen la de por sí contrahecha convivencia. Pero al mismo tiempo, esa ola también ha desatado un resorte de desprecio mayúsculo por la política y el mundo institucional […] La moral, en este caso la indignación moral, es una reacción básica ante situaciones que nos resultan inaceptables. Sin esa tensión anímica no hay nada más que pasividad o cinismo. Pero de manera esquemática, hay dos actitudes diferentes derivadas de dicha indignación: a) los que le dan la espalda a la política, b) los que desean transformar la indignación en política”. (sinembargo.com).