Por Sergio González Levet
15 de abril de 2015

Ya hasta pena y flojera me da con la ínclita lectora y el ilota lector volver a los prolegómenos con los que tantas veces he comenzado la serie sobre mis charlas con Deep South, ese personaje conocido de todos los que me han hecho el favor de seguir su saga desde “Sin tacto”.

Me ubico pues en un rincón penumbroso del estacionamiento de Plaza Ánimas (que en honor a la verdad y ante ciertos señalamientos no pertenece a la familia Chedraui, sino a otra también muy conocida: los Fernández) y de pronto nuestro personaje se aparece como un espíritu chocarrero, enfundado en su eterno traje oscuro, su camisa blanca y su infaltable corbata roja. Por cierto, esta vez le ha dado un toque de claridad a su atuendo con un sombrero blanco de jipijapa, que derrocha su indudable factura yucateca, con toda seguridad.

Llegar y hablar fue para él lo mismo, como siempre:

—Andan las campañas a diputados federales muy fuertes por todo el estado, pero yo solamente veo que descollan (sic) los candidatos del PRI. Para la ciudadanía son muy recordables en sus correspondientes distritos los nombres de Carolina Gudiño (con su infaltable fragancia Carolina Herrera, según revela Manuel Rossete, ésta es acotación del columnista y no de Deep), Anilú Ingram, Elizabeth (lo dice sin acento esdrújulo) Morales, Jorge Carvallo, Erick Lagos, Beto Silva, Tarek Abdala.

—¿No ve nadie notable en la oposición? —le alcanzo a preguntar en un resquicio que tomó para respirar.

—La verdad, no. Claro que no creo que los priistas vayan a echar las campanas al vuelo. Alfredo Ferrari tiene muchas tablas como para cometer el error de confiarse o para dejar que lo cometan los candidatos y sus equipos, pero yo lo que veo es que se viene casi un carro completo para el Partido en Veracruz. Unas 17 o 18 diputaciones las tiene amarradas, si no pasa algo extraordinario.

—Aventurar 17 o 18 triunfos es arriesgado. ¿No es darle mucho a los tricolores? —acoto.

—Mira bien y verás que no —nuestro oscuro personaje me quería contagiar su entusiasmo—. Hay muy pocos distritos en peligro para el PRI en Veracruz. Tal vez Coatepec, Zongolica -por el asunto del avanzado embarazo de la candidata-, Coatzacoalcos, Tantoyuca… y párale de contar. En todos lados tenemos abanderados muy conocidos, que están caminando las calles y traen un discurso de convencimiento para la población. Mira por ejemplo a Anilú, que ha sido toda una revelación en su trato de uno a uno con la gente. Se ha mimetizado con el pueblo de una manera que algunos no pensaban que podría ocurrir. Pero le salió lo jarocha y va ganando voluntades en cada calle que recorre. Es genuina y agradable, y la gente se lo reconoce. Va a arrasar, seguro.

Como la sonrisa del gato de Alicia en el país de las maravillas, nuestro personaje se fue difuminando poco a poco hasta que desapareció, y de igual manera sus palabras se fueron apagando. Sólo alcancé a entender:

—Y en una de ésas, los candidatos de Duarte se alzan con las 21 victorias…

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