Por Armando Ortiz
13 de abril del 2015

En la semana que pasó desayuné con Jacobo Domínguez Gudini y con mi amigo Sergio González Levet. Jacobo, consejero electoral, me entregó un regalo que me parece de lo más pertinente, el libro Delitos Electorales, una coedición entre la Universidad de Xalapa y la Universidad de Granada.

Digo que es pertinente porque desde el día 5 de abril y durante todo el mes de mayo en el país padeceremos una larga jornada electoral. Año con año los que buscan un puesto de elección popular sacan del baúl de mañas las “estrategias” más rebuscadas para conseguir el voto a la buena o a la mala. De hecho, en el capítulo primero que es de la autoría del mismo Jacobo Domínguez Gudini, titulado “El nuevo derecho penal electoral en México: Aproximaciones críticas”, el también catedrático de la Universidad Veracruzana hace un repaso en orden alfabético de los diversos delitos electorales, nominándolos como el vulgo se ha dado a llamarlos. En esa lista está la definición del famoso “ratón loco”, de la “operación tamal”, “casillas zapato”, “robo hormiga”, “urnas embarazadas” y hasta la famosa “caída del sistema”, entre otros ardides que los partidos políticos utilizan para obtener un triunfo.

Todas esas artimañas electorales son necesarias porque el voto en México, en la mayoría de los casos, ha dejado de ser voluntario, pocas veces es razonado, muchas veces se vota, no a favor del mejor candidato, sino en contra de uno en particular.

Pues para inducir el voto en este país se requiere de artimañas, pero sobre todo se requiere de dinero para llevarlas a cabo.

Según el acuerdo INE/CG02/2015, el Consejo general del Instituto Nacional Electoral estableció como tope de campaña para cada candidato la cantidad de $1,209,528.96 (un millón doscientos nueve mil quinientos veintiocho pesos 96/100 M.N.). Es decir, para cada día de los 60 que durará la campaña, los candidatos tendrán disponibles sólo 20 mil pesos. Por supuesto esa cantidad es de risa. Tan sólo en pago a periodistas, medios informativos, pago a operadores, acarreados, músicos, sonido, artículos y despensas (que se supone están prohibidas, pero ello no va a inhibir a algunos candidatos para regalarlas), personal de apoyo, choferes, gasolina, alimentos de todos los que participan en la campaña, banderines, calcomanías, playeras, en fin, 20 mil pesos no alcanza ni para los chicles.

Es por ello que el Instituto Nacional Electoral tendrá que prestar mucha atención en lo que a gastos de campaña, por cada candidato, se refiera. En algunos casos, ciertos candidatos del Partido Revolucionario Institucional en un solo acto ya rebasan el tope de gastos de campaña; un acto masivo puede llegar a costar más de dos millones de pesos.

El tema es para tener en cuenta y se está a tiempo para que se tomen ciertas medidas. Si esos 20 mil pesos diarios no alcanzan, que realmente no alcanzan, algunos candidatos van a buscar financiación por otros lados; por supuesto esa financiación será ilícita.

Si a los candidatos los financia el narco, grave, pues el crimen organizado no es ninguna asociación de caridad. El crimen organizado aporta dinero porque sabe que a corto o a mediano plazo habrá de recuperar y con muchos intereses su inversión. Ahí está la acusación del contador de los Zetas que dice se aportaron millones de dólares para la campaña de Fidel Herrera; las consecuencias las padecimos los veracruzanos.

La otra manera de buscar financiación es por parte del mismo gobierno. También resultaría grave que el gobierno, quien está obligado a sacar las manos de las campañas y por supuesto de la elección, apoyara financieramente a sus candidatos. Ya Javier Duarte está en el umbral del desprestigio total. Un paso adelante y caerá en la oscuridad del descrédito.

Lo que no saben es que el INE, según informes, está habilitando de manera discreta varios mecanismos de fiscalización; trampas que ha colocado en el bosque electoral para ver que presa cae. Sin duda en Veracruz habrán de caer algunos tramposos electorales en muchas de esas trampas fiscalizadoras. Está será una prueba de fuego para las autoridades electorales.

Claro, no sobra decir que algunos partidos tienen dinero hasta para comprar al árbitro electoral; ya ha sucedido y nada garantiza que no vuelva a suceder.

Postdata 1: Con gran éxito se presentó La selva afuera de Estrella del Valle en Tlaxcala.

En el marco del evento Poesía en la Nube. 20 poetas, realizado en la ciudad de Tlaxcala, Tlaxcala, se dio la presentación del libro La selva afuera. Antología personal de la poeta veracruzana Estrella del Valle. La selva afuera es un libro editado por la Universidad Popular Autónoma de Veracruz en su colección Premios Nacionales, en la sección “caída libre” de poesía. El acto se llevó a cabo en la Galería Casa de la nube el día viernes 10 de abril de 2015. El libro es parte de la Colección Premios Nacionales que edita la UPAV.

Postdata 2: La selva afuera se presentará en Xalapa

El día 17 de abril en el auditorio “Silvestre Moreno Cora” de Palacio de Gobierno se presentará el libro La selva afuera. Antología personal de la poeta veracruzana radica en los Estados Unidos, Estrella del Valle. Los presentadores serán Silvia Tomasa Rivera, Esther Mandujano, Marlene Diveinz, como moderador estará Armando Ortiz.

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