Las redes sociales se han convertido en eficientes cajas de resonancia de cuanto hacen y dicen los candidatos a diputados federales, frases cuya coherencia con la realidad es inexistente, promesas que no podrán cumplir porque son ajenas a las funciones de un legislador; en su tarea de allegarse votos ofrecen la creación de más empleos, mejorar las condiciones de la infraestructura, dotar de agua potable a una población, introducir el drenaje y otros asuntos por el estilo que son del resorte municipal o del gobierno del estado. Si bien la función medular de un diputado es legislar, en los últimos tiempos la del cabildeo para gestionar recursos ha venido cobrando importancia, debido a que los alcaldes o los funcionarios de los gobiernos estatales no se avocan a conseguirlos o no conocen ni cuentan con facilidades para lograrlo, también se debe a la creciente presión ciudadana para que el diputado cumpla con las expectativas que creó durante su campaña electoral con vistas a su proyecto político personal