Por Mario Javier Sánchez de la Torre.
13 de abril de 2015

Definitivamente la administración federal que preside el desprestigiado Enrique Peña Nieto, no ha podido ocultar su desesperación ante el incierto panorama que está representando la elección de la LXIII Legislatura Federal de la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión; situación que se debe, entre otras múltiples cosas, a la gran corrupción e incapacidad que han mostrado los ex gobernadores y también los gobernadores en funciones del Partido Revolucionario Institucional. Pues de los últimos que han dejado este cargo, los que no están en la cárcel, están de huida u ocultos en el país, así como en el extranjero, disfrazados de becarios.

A lo anterior debemos sumar, el desprestigio en que cayó el gobierno que preside el mexiquense a partir de la salida a la luz pública, de la sospechosa por las irregularidades que presenta, compra en “paguitos” de la llamada “Casa Banca de las Lomas de Chapultepec”, por parte de la Primera Dama del país. Así como también la de otra propiedad por parte del Ejecutivo Federal y para rematar con broche de efectivo, la adquisición, también en condiciones muy extrañas que llevó a cabo el titular de la Secretaria de Hacienda y Crédito Público (SHCP), el posible hombre más influyente del actual gabinete presidencial, Videgaray Caso. Pues hasta ahora nunca me había enterado y posiblemente usted también estimado lector, de que hay inmobiliarias en este país que realizan la venta de casas sin obtener ganancias, situación que por donde se le analice resulta muy insólita, en especial en el medio de la compra-venta de inmuebles.

Desesperación que se detecta en la forma “velada o subliminal”, como usted desee calificarla estimado lector, en que pretende la administración federal “peñista” introducir como un organismo más de gobierno a la Conferencia Nacional de Gobernadores, la conocida por su inutilidad CONAGO. Actividad legislativa que ha iniciado el actual gobernador del Estado de México, Eruviel Ávila Villegas, quien sustituyó en el cargo a Peña Nieto.

El objetivo de la inocente y sí muy eficaz iniciativa, explica Eruviel Ávila, es otorgarle personalidad jurídica a la inútil CONAGO y elevarla a rango constitucional. Para lo que hay que reformar al segundo párrafo del Artículo 120 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, para que así la CONAGO quede constituida como un órgano de consulta que “fortalezca e impulse el federalismo cooperativo”. Sin que se tenga la intención de sustituir las facultades de alguno de los poderes formalmente constituidos.

Solamente eso faltaba, que un organismo que surgió para espiar y hacerle más difícil al tonto ex presidente de México, Fox Quezada, su administración y que nunca ha dado frutos positivos al país, sino solamente a los gobiernos estatales priistas, ahora fuera a sustituir alguno de los poderes de la Unión o alguna de las dependencias de la administración pública federal. Lo que suena aberrante. O que sucedería sí a alguno de los borricos gobernadores actuales se les dieran facultades para poder opinar en los asuntos de la federación, si varios de ellos no pueden ni siquiera administrar, tanto económica y políticamente las entidades que tienen a su cargo.

Realmente la jugarreta de Peña Nieto para poder contar con otro organismo que esté a su favor durante lo que resta de su mandato, no la disfrazó bien. Pero lo que sí es una realidad, es el temor que tiene por el panorama tan negativo que le presenta el actual proceso electoral, por medio del cual se renovará la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión, ya que de no obtener mayoría, se puede considerar que su gobierno será algo que nunca se imaginó. Hasta el miércoles.

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