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Por Frank Barrios Gómez
02 de abril de 2015

Vuelve a repetirse el ciclo de la semana mayor, en la que se conmemora el drama, pasión, muerte y resurrección del más grande de todos los maestros ascendidos, Jesús de Nazaret.

La historia y comportamiento humano es el mismo. La gente se acuerda de estas fechas, las conmemora y pasadas las fiestas, vuelven a su rutina, olvidándose que a Dios se le lleva dentro de sí mismo y como tal, los 365 días del año son para honrarlo.

Hace casi 2 mil años que se llevó a cabo ese drama en Judea, y fue tal la remembranza que tuvo, que todavía se le sigue recordando.

En el evangelio de Mateo, se lee que Jesús nació en Belén, una aldea situada a 10 kilómetros de Jerusalén, y que había en ese momento pastores que pastoreaban con sus rebaños.

En la Biblia se encuentran muchas contradicciones, que una persona pensante y no fanática, que no crea a ciegas lo que el clero impone, se da cuenta que no son congruentes con lo que se está leyendo.

Hasta los años 60, la gente aceptaba por imposición los dogmas que la Iglesia Católica impuso. Y quien se atreviera siquiera a preguntar sobre esos pasajes oscuros, de inmediato era reprendido, y hasta se le acusaba de hereje, con el castigo de irse al infierno, por no aceptar lo que está escrito en la Biblia.

¿Cómo se escribió la Biblia? Es otra de las cosas que un ser pensante debe ponerse a estudiar, y no aceptar a ciegas lo que escucha del clero. Si tanta flojera le da ponerse a investigar, que vea programas televisivos, en los que cadenas como History Channel y otras, pasan en estos días.

Empezando por el nacimiento de Jesús, el cual se celebra en estos momentos en el invierno, en ese entonces en Belén, los pastores llevaban a cabo otro tipo de actividades, lo que indica que el nazareno nació en la primavera, sin lugar a dudas.

Luego se lee que a José y María no les dieron posada en ningún lugar. Imposible de aceptar ese dato, porque ellos pertenecían a la casta de David, y dónde fueran a tocar una puerta, siempre se les abriría.

Sigue el relato de que en su momento, vinieron de oriente unos magos a rendirle culto. Y cuando el gobernador Herodes el grande, escuchó que preguntaban por el lugar donde había nacido el rey, sintió temor que alguien usurpara su trono. Se reúne con los magos y les pide que vayan a adorarlo y regresen a la ciudad, para que a él le indiquen el lugar donde nació ese rey, y así visitarle y adorarle también.

Que los magos viajaron de noche, guiados por una estrella. Completamente ilógico ese detalle. En ese entonces, los caminos eran asediados por salteadores, quienes además de asaltar, mataban a las víctimas para evitar ser reconocidos.

Con este detalle, esos magos que eran astrólogos y practicantes de alta magia, no iban a exponerse a ser asesinados, viajando en horas nocturnas. Tuvieron que hacer esa travesía durante el día, la cual duró entre 6 y 9 meses. Además, decir que una estrella era la guía de esos viajeros, es imposible de aceptar.

Es muy cierto, que en ese entonces hubo una conjunción de los planetas Saturno y Júpiter. Al acercarse ambos, parecían uno sólo, produciéndose el fenómeno de la estrella de Belén.

Este dato es científico, dado a conocer por el astrónomo de la Corte Imperial de Praga, Johannes Kepler en 1614. En ese entonces, no se le dio mucha importancia a esta información, por considerar los hombres de ciencia, que el dato estaba plagado de mucho misticismo.

Kepler se apoyó en datos provenientes de la escuela de astronomía de Sipar, en Babilonia, la más prestigiada del mundo, en ese momento.

Durante siglos, esa información permaneció guardada, hasta que en 1925, fue encontrada una tablilla en arcilla, la cual en estos momentos se encuentra en el Museo Estatal de Berlín, y corrobora lo dicho por Kepler, hace 5 siglos.

Con este detalle, se demuestra que Jesús de Nazaret no hace en el año 1 de nuestra era, sino 6 años antes de ese inicio. Kepler ubica el embarazo de María, en el año 7 a. C. y el nacimiento de ese producto, en el año 6 a. C.

Cuando César Augusto era el César, ordena que se lleve a cabo un censo, siendo Quirino el gobernador de Siria, en los últimos años del gobernador Herodes, quien fallece en el año 4 a. C.

Cómo es posible, que Herodes haya ordenado la matanza de los “santos inocentes”, aquellos niños de 2 años de edad, si él ya había fallecido. Imposible. Pero como en ese entonces, nadie podía refutar las imposiciones del clero, porque corría el riesgo de ser enviado a la hoguera, por la Inquisición, en el nombre de Dios.

En diciembre, sobre Belén había un crudo invierno, y los pastores no podían estar cuidando a que su ganado pastoreara, porque estaba bajo techo, por el frío de la época. Eso tuvo que suceder en la primavera. Así que, Jesús de Nazaret nace entre marzo y abril del año 6 a. C.

Además en un principio, la Iglesia Católica no aceptaba a Jesús de Nazaret como el hijo de Dios. ¿A que se debió ese repentino cambio?

Tuvieron que pasar 4 siglos para que esto fuera impuesto. En el año 325, el emperador romano, Constantino el grande, en complicidad con el Papa Silvestre I convocan a un concilio, donde es impuesto que Jesús de Nazaret es hijo de Dios. Y es a partir de ese entonces, que el Salvador del mundo es aceptado como tal.

La navidad tenía varias fechas en que se conmemoraba. Bien podía ser en febrero, marzo, mayo, septiembre o diciembre. Hasta que por último, en el año 400 se ordena que sea el 25 de diciembre la fecha conmemorativa.

Pero esto obedeció, a que en el principio de su formación, la religión naciente (católica), impuesta al pueblo por Constantino I, emperador romano, optara por el 25 de diciembre, día en que se celebraba el natalicio del “jamás vencido, sol invicto”, desde el año 272 a. C. durante el reinado del emperador Aurelio, y era una de las más grandes celebraciones romanas.

Cuando la Iglesia Católica tomó fuerza, de perseguidos se convirtieron en perseguidores, y todo aquello que no comulgara con sus principios era destruido. Así, evangelios como el de Felipe, donde se menciona que la compañera sentimental del Salvador fue María Magdalena, y por eso Jesús la besaba constantemente en la boca, el clero ordenó su destrucción. 2 mil años después, aparecen documentos que empiezan a eliminar las tinieblas que fueron impuestas sobre un pueblo, que cree a ciegas los dogmas que le imponen. Los tiempos cambian, y el siglo XXI trae mucha luz, para bien de la humanidad.