Por José Luis Ortega Vidal

01 de abril de 2015

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La tarde del martes 11 de noviembre del 2014 el estacionamiento de la Plaza Patio en Coatzacoalcos se llenó de un ruido ensordecedor con tenebroso olor –más que a pólvora- a cansancio, hartazgo social producto de la violencia e impunidad imperantes y –sobre todo- a un dolor tan poderoso que lo carcome todo.

José Férez Kuri, Subdirector de Mantenimiento en la Comisión Municipal de Agua y Saneamiento (CMAS) en la antigua población de Puerto México, fue arteramente asesinado por un grupo de delincuentes que escaparon sin mayor trámite en dirección a la avenida Universidad, hacia el poniente de la ciudad.

 

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Porteño de origen, vecino siempre de Coatzacoalcos, miembro y jefe de familias respetadas, de bien, queridas en Coatzacoalcos, la muerte de José Férez Kuri caló hondo y de inmediato en la ciudad de mayor influencia política y económica en el Sur de Veracruz.

Las redes sociales elevaron el tono de la queja cotidiana.

El coraje se canalizó en una crítica feroz contra las autoridades.

Recién se habían desplegado unos mil elementos de seguridad para operar en los inminentes Juegos Panamericanos que tendrían una de sus Subsedes en Coatzacoalcos.

 

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Dos días más tarde, el jueves 13 de noviembre, los presuntos asesinos del querido personaje coatzacoalquense fueron detenidos y el viernes 14 se dieron a conocer los detalles por parte del Procurador –hoy Fiscal General- Luis Angel Bravo Contreras.

Se informó que los delicuentes formaban una banda de robacarros; se detalló que el asesinato del funcionario de CMAS fue provocado por su resistencia a entregar la camioneta Toyota RAV-4 de su propiedad.

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Dos datos importantes se vincularían a esta historia:

 

  1. La declaración atribuida a los detenidos en el sentido de que fueron ellos mismos quienes asaltaron y asesinaron al maestro universitario Anthony Jiménez Cárdenas -–el 6 de mayo del 2014– así como al motociclista Emilio Cabrera Martínez -el 29 de Mayo del mismo año-.
  2. El propio viernes 14 de noviembre, cuando Luis Angel Bravo Contreras ofreció la rueda de prensa para dar por resuelta la búsqueda de los asesinos de José Férez Kuri y –de paso- ofrecer respuestas a familias que exigían justicia desde mayo, en Veracruz eran inaugurados los XXII Juegos Centroamericanos y del Caribe realizados por primera vez en nuestra entidad.

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¿Casualidad?

¿Justicia pronta y expedita?

¿Accionar efectivo del Procurador y su equipo de agentes del ministerio público y ministeriales ante la presión de un sector poderoso de Coatzacoalcos, Subsede de una justa deportiva internacional?

Más dudas: ¿Se habría capturado con la misma eficacia y en las mismas fechas a los asesinos de un maestro universitario y un humilde motociclista de no haber ocurrido la tragedia de la familia Férez Kuri?

 

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Los anteriores eran cuestionamientos especulativos que fueron archivados por el reportero por carecer de un sustento estricto que los justificase.

No obstante el pasado lunes 30 de marzo, otra vez en Coatzacoalcos, ocurrió un detonante que dio vida a las mismas preguntas.

Ya no se trata de dudas especulativas.

Ahora estamos ante hechos muy semejantes y conductas “demasiado casuales” que generan interrogantes directas al Fiscal Luis Angel Bravo Contreras:

¿Se manipulan en Veracruz los procesos de procuración de justicia en función del calendario político?

¿Estamos ante una Procuración de Justicia que en su búsqueda de ser pronta y expedita se convierte en oportunista?

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A las 12:10 horas del lunes 30 de marzo, sobre la avenida Sonora número 723 de la colonia Petrolera de Coatzacoalcos, el gobernador Javier Duarte de Ochoa encabezó la inauguración de la Unidad Especializada de Combate al Secuestro.

Renato Sales Heredia, Coordinador Nacional Antisecuestros de la Secretaría de Gobernación estuvo presente.

También el impulsor de la UECS, el Fiscal Luis Angel Bravo Contreras, quien al momento de ofrecer su discurso respectivo aprovechó para informar que unas horas antes –durante la madrugada del mismo lunes 30 de marzo- elementos de la Unidad en proceso de inauguración capturaron a un grupo de 8 secuestradores que el martes anterior -24 de marzo- plagiaron a una madre y su hijo en Cosoleacaque.

Por la liberación de la pareja los secuestradores pedían una cantidad muy elevada de dinero, confirmó el Fiscal –extraoficialmente se habló de 30 millones de pesos-.

Sin embargo, luego de la denuncia de la familia afectada se liberó a las víctimas y se desmembró la banda sin haber pagado un peso y sin disparos, manifestó –orgulloso- Luis Angel Bravo.

Se trató de una buena noticia con antecedentes en una pésima noticia: es decir se liberó sanas y salvas a dos víctimas (noticia a favor) de un delito que se ha incrementado sobremanera en el Sur de Veracruz: el secuestro (noticia negativa).

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No estamos ante hechos y desenlaces que merezcan aplausos como tampoco aporta nada denostar por denostar a funcionarios públicos.

A todos: periodistas, políticos y sociedad nos conviene ser objetivos, concretos, aportadores de datos y análisis.

Debemos –entre todos- construir verdades encauzadas a encontrar salida del laberinto tortuoso que habitamos por la inseguridad.

Ante este panorama y desde tal perspectiva, es importante subrayar la “extraña casualidad” de dos momentos clave en el calendario de nuestra procuración de justicia vinculados a resultados efectivos que se anuncian con bombo y platillo de sabor amargo.

¿Por qué la extrañeza?

Revisemos:

 

  • En noviembre del 2014 ocurre la captura de los asesinos de un funcionario a dos días de los hechos y a un día de que se inaugure un evento internacional que tenía puestos los ojos del mundo sobre el poder político veracruzano.
  • En marzo del 2015 el rescate de una madre e hijo secuestrados se genera a unas horas de que el más alto funcionario federal en el área de combate al secuestro encabece un evento junto al gobernador veracruzano y justo en este contexto se realiza el anuncio respectivo.

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Hay más hechos, más datos, más dudas.

Esperemos -empero- que la realidad nos traiga buenas noticias y acalle nuestra inquietud.