En La Jornada, el periodista Julio Hernández López, escribe que: “desde ahora se habla de un resultado que parece paradójico, pues a contracorriente del fuerte descrédito de Enrique Peña Nieto se estaría en ruta hacia una mayoría priísta, en alianza con el partido de las cuatro mentiras (PVEM), en la próxima cámara de diputados. No sólo es que ningún partido opositor haya logrado construir una expectativa nacional de cambio a la altura de la crisis en curso y que la opción de las candidaturas ciudadanas haya sido saboteada explicablemente por las propias fuerzas partidistas resolutivas, sino que estructuralmente todo está organizado por el peñismo para mantener el control de San Lázaro en la próxima legislatura, en que se diseñará una nueva distribución de la riqueza nacional a partir del presupuesto 2016 desde base cero, que para su operación y aprobación requiere un resurgimiento de los aires del Pacto por México, en una segunda edición en la que podrán participar desde sus curules los mismos que acometieron la primera, es decir, el panista Gustavo Madero, el perredista Jesús Zambrano y el priísta César Camacho”. (sinembargo.com).