Por Virginia Durán Campollo
23 de abril de 2015

La corrupción es un flagelo, que padecemos los mexicanos. Se agotan las palabras sobre el tema. La incertidumbre fastidia. Nada pasa. La ciudadanía está cansada, aburrida, triste, decepcionada. Ríos de tinta han corrido denunciado a éste cáncer que ya carcomió al país. Todos nuestros problemas derivan, de la inmundicia en que se ha convertido la clase política nacional, que pacta con el crimen organizado. No se entiende de otro modo, si no hay una respuesta a las demandas de la nación. Una supuesta ley anticorrupción que tiene omisiones infames, como el que no es obligatorio que los funcionarios públicos declaren su patrimonio. Por ahí se debe empezar. Cómo confiar en hombres y mujeres, sin saber con que ingresan de capital personal. Lo más lacerante en una sociedad, es ver cómo sus políticos se enriquecen en pocos años. Los que tienen más trayectoria, son aún más ricos. Pertenecen a las élites gobernantes, como lo son los poderes fácticos. *** Protagonistas que se les nota las carencias más básicas, como la educación y cultura. Emergidos hasta de la basura, le entran al gran negocio en que se ha convertido la política. Impresentables algunos tanto por su constitución física como moral. Verdaderos delincuentes, asemejan otros tantos. Historias de terror en sus vidas privadas. Registro de robos, vicios, amoralidades, traiciones, servilismo que avergüenzan. No entienden que no entienden, le dirían a EPN en una revista inglesa, que el pueblo ya no requiere de partidos políticos rapaces. Que se desprecia a todo aquello que les representa, pues sabe de lo corrompido de sus almas. Un sector rechazado por todos y hasta maldecido por una gran mayoría, que desean desaparezcan. Culpables del hambre, miseria, enfermedades, desempleo que agobia, los candidatos en campaña atosigan con lo mismo de siempre. Tiradero de dinero al basurero. *** Fue en una mesa del restaurante La Casona del Beaterio, donde acostumbrar ir, que el maestro Guillermo Zúñiga Martínez me escuchó. Con la fineza del político de antes, de mano suave, escuchó atento- sin papeles a la mano- mi inquietud. Hombre de educación y gran cultura, percibió perfectamente mi inquietud. Cuando le platiqué que eran entrevistas, por ejemplo, con Esperanza Cruz viuda de Vasconcelos, el ideólogo, Renato Leduc, Juan de la Cabada, Carlos Monsiváis, Ignacio López Tarso y otros más me detuvo tersamente. Dio un trago a su taza de café y sonriendo con malicia, todo el tiempo había estado serio, aceptó que la Universidad Popular Autónoma de Veracruz, de donde es rector, editará una serie de conversaciones realizadas durante mi trayectoria, dentro del periodismo nacional. Cuando le hablé de mi paso por Excélsior, el Universal, Novedades y demás, siempre tuvo un recuerdo para un periodista amigo. Algunos conocí, otros no. Ávido lector, dejamos a un lado el proyecto y se dedicó a enumerar a varios importantes, con quienes tuvo “el placer de compartir”. Fuera de cualquier polémica, rescato al hombre público preocupado por la educación, que es la base de todo desarrollo. Había tocado varias puertas, incluso la editora de la UV, pero fue el maestro Guillermo Zúñiga quien generosamente, me tendió su mano firme. Al estrecharla sabía que no era engaño. Así se publicó “Retrato Hablado”, entrevistas con personajes entrañables, de mi autoría. Mi agradecimiento eterno y el reconocimiento, de que sí hay políticos con otra formación. *** Son muy interesantes, las propuestas que maneja la candidata a diputada federal, por el distrito 10, Rosario Quirasco Piña de Movimiento Ciudadano. Ella quiere “escribir una nueva historia” y se centra en la educación como motor de cambio. Habla de las deficiencias de la misma, tanto a nivel nacional como estatal. Encuentra faltas básicas en la educación privada y pública. Le llama la política porque se dice una mujer que ha recibido mucho de la vida y quiere retribuir, con servicio público lo obtenido. Asegura que de llegar, pondrá cinco casas gestoras para ayudar y orientar a la población. De las pocas candidatas, que trae un discurso coherente y no le entra a la danza, el canto, el narco corrido para atraer la atención del electorado. *** Habitantes de Emiliano Zapata, indignados con el candidato priista Adolfo Mota. Llegó con cuatro agentes judiciales armados hacer campaña. Un grupo le gritó que se fuera, pues varios de allí, le buscaron cuando era secretario de educación y les hizo esperar hasta 6 horas y en cuatro años no les atendió. Mal, mal les está yendo a los priistas. Todos reciben reclamos, abucheos y hasta mentadas de madre. *** Y para las agruras del mole…usted sabrá qué tomar. Hasta la próxima.